La tensión interna en el Real Madrid ya no se esconde. Dani Carvajal, uno de los grandes capitanes del vestuario, ha sido el primero en dar un paso al frente para decirle directamente a Álvaro Arbeloa una verdad incómoda porque los jugadores no creen en él. No se trata de un mal resultado ni de una racha negativa, sino de una sensación que se ha instalado en el grupo y que será muy complicada de alterar.

El mensaje ha sido claro. Carvajal ha trasladado al entrenador que las cosas no están funcionando y que el vestuario no termina de verlo como el líder que necesita el Real Madrid. Muchos jugadores lo perciben más como un técnico de transición, un interino procedente del Castilla, que como un entrenador con autoridad real para comandar el proyecto a largo plazo.

El vestuario no compra el discurso de Arbeloa

Uno de los principales problemas señalados es la falta de credibilidad. En el vestuario consideran que Álvaro Arbeloa no ha logrado imponer su idea ni generar una confianza entre los futbolistas. Su intento de mostrarse excesivamente cercano no ha sido bien interpretado, especialmente por los pesos pesados, que esperan un liderazgo más firme y que no se base tanto en lo qu se diga de cara a la galería.

Álvaro Arbeloa Real Madrid Europa Press
Álvaro Arbeloa Real Madrid Europa Press

Tampoco convence su gestión mediática. Las formas de Arbeloa ante la prensa generan incomodidad dentro del grupo, que percibe un discurso excesivamete visceral y consideran que de poco sirve eso de dar lecciones de madridismo. Para varios jugadores, el mensaje exterior no refleja lo que ocurre realmente dentro del vestuario.

Carvajal actúa como capitán

En ese contexto, Dani Carvajal ha asumido su rol de capitán. No ha hablado en nombre propio, sino como portavoz del colectivo. El lateral entiende que si la situación no se corrige a tiempo, el desgaste puede ir a más y afectar directamente al rendimiento del equipo. El capitán ha hecho saber a Arbeloa que el vestuario necesita liderazgo y una figura en la que creer. La sensación de provisionalidad es uno de los mayores enemigos del entrenador, y ahora mismo muchos jugadores sienten que el proyecto carece de una dirección.

Cuando un capitán como Carvajal da este paso, no es por impulso, sino porque la fractura empieza a ser evidente. El club es consciente de que el respeto del vestuario es muy complicado con los perfiles que hay ahí dentro. Así pues, Dani Carvajal ha sido el primero en decir lo que muchos piensan. Álvaro Arbeloa ya sabe que el vestuario no lo cree como líder. Y en el Real Madrid, cuando la confianza interna se pierde, el tiempo siempre juega en contra.