El CaixaForum inaugura este viernes la exposición Músicas en la antigüedad, que llega a Barcelona de la mano del Museo del Louvre y del Museo del Louvre Lens. En esta muestra se nos muestran 373 piezas, de una veintena de instituciones museísticas, muchas de ellas de una extraordinaria calidad, que nos muestran la importancia de la música en Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma. Algunas de estas piezas son muy delicadas y por primera vez salen de su museo de origen. Además de una colección impresionante de instrumentos musicales, rescatados en excavaciones arqueológicas, el CaixaForum presenta también numerosas obras de arte con motivos musicales y elementos rituales con connotaciones musicales. Esta exposición se podrá ver en Barcelona hasta el 6 de mayo, y posteriormente pasará al CaixaForum Madrid.

Pintor de Berlin, ánfora: citarista, c. 480-470 a.C. Ática, Grecia. Arcilla. Musée du Louvre. © RMN-Grand Palais, Musée du Louvre. Foto: Hervé Lewandowski.

Exposición de lo que ha desaparecido

El gran desafío de los comisarios era explicar la música de la antigüedad, cuando en realidad no podemos reproducir realmente la música de aquel tiempo (tan sólo quedan unas pocas notaciones, muy incompletas y difíciles de interpretar, de Mesopotamia y de Grecia). La música del pasado quizás no volverá a sonar nunca más; pero a pesar de todo, Sibylle Emerit, una de las ocho comisarias de la muestra, ha explicado que la música "Deja muchos rastros", que se han podido conseguir a través de la arqueología, del arte, de la numismática, de la literatura... Algunas de las piezas que se muestran son muy ilustrativas, y de una gran belleza. Hay un bellísimo sarcófago egipcio y uno romano, muy bien conservados, con decoraciones con motivos musicales. Se muestran varias tabletas mesopotámicas con himnos; algunas de ellas incluyen anotaciones sobre cómo interpretarlos y han ayudado a tener una idea de cómo eran los sonidos de la época. Entre las piezas iraníes, destaca la estela del rey Melixipak, de la época casita, de los alrededores del siglo XII aC. En magnífico estado de conservación se expone un mosaico procedente de Vincennes con una representación de Orfeo. Y aunque son más conocidas, también son espectaculares las bellas cerámicas griegas con temáticas musicales y las figuritas.

Estela: el cantante ciego Djedkhonsouioufanh tocando el arpa ante el dios Ra, 1069-664 a.C. Tebas, Egipto. Madera pintada policromada. Musée du Louvre. © Musée du Louvre, dist. RMN-GP. Foto: Christian Decamps.

Los instrumentos

Pero sin duda aquello que más impresiona de Músicas en la antigüedad es la colección de instrumentos musicales. Hay numerosos sistros (una especie de sonajeros), muchos de ellos egipcios y con fantásticas decoraciones, especialmente de las deidades Bastet y Hathor. También se encuentran crótalos, antecedentes de las castañuelas actuales, con formas muy originales. En las vitrinas se exponen varios juegos de címbalos (platillos), de diferentes orígenes y épocas (en realidad, la exposición documenta que los instrumentos superaron, a menudo una área cultural determinada y viajaron grandes distancias, hasta el punto que es imposible verificar su origen). Sorprende, por su delicadeza y por su buen estado de conservación, un pequeño timbal egipcio, de los que llevaban los músicos colgados al cuello. Y es impresionante un arpa egipcia, de los alrededores del 1.500 aC, calcada de las que usan a la actualidad en Gabón y Guinea Ecuatorial para el culto sincrético del bwiti.

El rey Melishipak y su hija con un arpa ante la diosa Nanaya, 1186-1172 a.C. Susa (Irán). Caliza. Musée du Louvre. © RMN-Grand Palais, Musée du Louvre. Foto : René-Gabriel Ojéda.

Más que ocio

Los comisarios han querido dejar clara la amplitud de los campos que cubría la música a la Antigüedad. No sólo podía ser una oportunidad de ocio, como en la actualidad, sino que también tenía una clara función ritual (incluso acompañaba los sacrificios), y también política. En Mesopotamia y Roma la música estaba al servicio del monarca y servía como instrumento de diferenciación social. Pero también servía para transmitir órdenes en la batalla, entre los romanos. Además, la música, especialmente en el mundo greco-romano, estaba vinculada al poder de seducción, no sólo desde el punto positivo, como en el caso de Orfeo, que incluso domesticaba a las bestias salvajes con su instrumento, sino también en personajes con un carácter mucho más negativo, como en el caso de las sirenas, que con sus cantos fascinantes llevaban a los marineros a la destrucción al dirigirlos hacia los rompientes. En cambio, en el caso egipcio, el concepto de la música era muy distinto: el silencio era sinónimo de muerte, y el sonido de vida, y por lo tanto la música se practicaba para infundir la vida y apartar la muerte. Y por eso mismo los motivos musicales eran frecuentes en tumbas y sarcófagos.

Grupo de figurillas conocido como «Concierto de Egina», Siglo iii a. C. Arcilla pintada. Musée du Louvre. © RMN-Grand Palais, Musée du Louvre. Foto: © Anne Chauvet.

La falsa trompeta

La muestra intenta también recuperar la historia del conocimiento contemporáneo de las músicas de la Antigüedad, mediante los primeros estudios sobre la notación antigua en el siglo XIX, pero también con la divulgación de lo que sabíamos sobre la música en el mundo clásico a través del cine, la ópera, el cómic... Ahora bien. Los conocimientos sobre el tema no siempre han sido demasiado precisos, porque algunos de los instrumentos se han encontrado incompletos o muy deteriorados. Por eso, la muestra también recoge la historia de la trompeta "egipcia" de Verdi. Verdi quiso que en el estreno de la ópera Aida se utilizaran reproducciones muy fidedignas de los instrumentos musicales de viento del Antiguo Egipto. Pero hubo una confusión, y se tomó una larga pata de altar, que habían desenterrado los arqueólogos, por una trompeta. De aquí salieron las imágenes de las largas trompetas que a menudo aparecen en representaciones del Antiguo Egipto (como las de los cómics de Astérix).

Arpista (pavimento de mosaico), 241-272 d.C. Bishapur, Irán. Piedra y mármol. Musée du Louvre. © RMN-Grand Palais, Musée du Louvre. Foto : Franck Raux.

Viaje al pasado

En la presentación de la exposición, Elisa Duran, directora general adjunta de la Fundación "la Caixa", ha afirmado que esta exposición, y las actividades asociadas a ella, constituyen una forma de acercarse a las culturas lejanas en el tiempo mediante temas transversal (como también se hace en Agon!, otra de las exposiciones que se muestran en el mismo Caixaforum, dedicada al deporte en la Grecia clásica). Y el resultado ha sido posible gracias a un trabajo en equipo de 8 comisarios, de diferentes disciplinas. Sibylle Emerit ha explicado que es la mayor exposición que se ha hecho nunca sobre el tema, y la primera que aborda al mismo tiempo las culturas de Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma (y lo hace de forma integrada, temática, y no cronológica ni geográfica). Emerit ha dado a conocer, además, que algunas de las piezas que hoy se exponen no habían sido nunca vistas por el público y sólo habían estado al alcance de los especialistes. Esta exposición está vinculada a un proyecto de investigación que todavía está en marcha y que ha permitido ampliar el conocimiento que tenemos de la música en las culturas antiguas; por ejemplo, se ha hecho un minucioso estudio de un gran instrumento romano (un cornua obtenido en las excavaciones de Pompeya), que ha permitido documentar las técnicas de fabricación de este instrumento y recuperar su sonido original.