Narices taponadas, ojos llorosos y gargantas irritadas. ¿Quién no tiene miedo a los resfriados en invierno? Tres de cuatro ciudadanos padece gripe, se resfría o coge un catarro al menos una vez al año, dice la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). Los meses de frío, aunque también los cambios de estación, son las épocas del año en que es más habitual resfriarse. Por suerte hay algunos trucos que ayudan a dar esquinazo a los resfriados o, si ya es tarde, al menos recuperarse pronto y que sus molestos síntomas pasen cuanto antes.
Las horas de sueño son un factor determinante para caer enfermo
1. Dormir bien
El sueño reparador tiene muchos beneficios, entre los que se encuentran ventajas como lucir un cutis envidiable o mantener la mente ágil y en forma. Pero dormir bien, repiten los expertos, también ayuda a protegernos contra los resfriados.
Un estudio realizado por la Universidad de California (EE.UU.) revela que las horas de sueño son un factor determinante para caer enfermo y que pueden suponer la diferencia entre coger un resfriado o no. Según esta investigación, las personas que duermen menos de seis horas diarias tienen más posibilidades de resfriarse. Y la diferencia no es menor: quienes se dejan acoger menos horas por Morfeo (el dios griego de los sueños) tienen hasta cuatro veces más riesgo de resfriarse que quienes descansan a pata suelta al menos siete horas cada noche.

2. Cuidarse: hacer ejercicio con regularidad y comer bien
Los estudios sugieren que llevar una vida activa, con ejercicio físico regular, puede ayudar a evitar infecciones en las vías respiratorias. Pero es que, además, no fumar, reducir el consumo de alcohol, así como seguir una dieta saludable, son otras formas de cuidarse mientras que uno ahuyenta al temido resfriado.
3. Lavarse las manos
Aunque ni nos suene su nombre, los rinovirus son muy familiares para todos nosotros. Estos minúsculos seres -hay al menos 160 distintos- son los patógenos más frecuentes para los seres humanos. Y, sí, están detrás de los dichosos resfriados que nos acechan cada invierno.
La buena noticia es que cualquier cosa que hagamos para protegernos y evitar estar en contacto con estos seres diminutos, pero dañinos, reducirá las posibilidades de caer bajo su influencia, y resfriarse. Por eso, no es casualidad que la mayoría de las asociaciones y sociedades médicas recomienden lavarse las manos con frecuencia y usando agua y jabón.
4. Mantenerse lejos de los niños, si es posible
Los resfriados son muy frecuentes en los niños. De hecho, son el motivo de consulta más habitual por el que los padres acuden con sus hijos al médico, apunta la Asociación Española de Pediatría. ¿Por qué se acatarran tanto? Primero, porque tienen quien les pase los virus, porque están en contacto con otros niños que les transmiten los virus del resfriado en la guardería, colegio o parque.
Pero hay otro motivo. Los menores, están verdes inmunológicamente hablando, por lo que su sistema de defensa desconoce estos microbios, y esto hace que para los virus sea más fácil infectarlos. Mientras que un adulto coge uno o dos resfriados al año, un niño puede resfriarse unas cinco o seis. Por eso, los padres que tienen hijos pequeños corren mayor riesgo de tener un catarro. Para los que no sea el caso, mantenerse lejos de ellos puede ser una forma eficaz para evitarlos.