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El primer impacto de las fiestas de la Mercè es su cartel, un elemento que identifica la fiesta mayor de Barcelona y que a menudo genera grandes debates sobre la elección final. En la memoria reciente todavía perdura la adhesión unánime del cartel de 2021 o las críticas a los dos últimos carteles, el de 2024 y el de 2025. En todo caso, el primer impacto del cartel de la Mercè 2026 ha sido positivo, aunque nada quita que se le puedan encontrar pegas de aquí al 24 de septiembre. Se trata de un cartel que invita a las múltiples lecturas y que, en una tradición inaugurada el año pasado, tendrá una doble vida. Si en 2025 el retablo se convirtió en un elemento físico exhibido durante las fiestas, este año el cartel es, de hecho, un mural, que quedará para siempre en la Biblioteca Paco Candel, en Sants-Montjuïc.

La autora es Cinta Vidal Agulló (Barcelona, 1982), pintora y muralista destacada por su trabajo de perspectivas que recuerda, en cierto modo, los grabados imposibles de Maurits Cornelis Escher, pero donde el neerlandés ponía básicamente negros y grises, Vidal pone colores, el gris marronoso de la piedra de Montjuïc, el verde de los parques y jardines de la ciudad y los colores vivos de sus ciudadanos: rojos, amarillos y azules, en un collage de edificios, símbolos y personajes que la propia autora ya ha reconocido que necesita "una segunda mirada, y una tercera, y una cuarta", por un cartel-mural lleno de detalles fáciles de reconocer, y todos ellos muy barceloneses.

De hecho, contemplar el cartel por primera vez ofrece una mirada fugaz de todo lo que incluye y de cómo encaja con un juego de perspectivas imposibles pero lógicas para encajar detalles. Así, lo primero que se identifica son los grandes edificios, como la Catedral, la basílica de la Mare de Déu de la Mercè, el Teatre Grec y la plaça del Rei, para pasar después a aspectos más específicos: las torres venecianas, la sede de distrito de Nou Barris, el pabellón Mies van der Rohe, el Park Güell y, pasando del gris al verde, el laberinto de Horta. Ahora bien, en una tercera mirada continúan apareciendo detalles, la escultura Dona i Ocell, los faroles modernistas del passeig de Gràcia, los Mistos de la Vall d'Hebron e incluso una senyera encabezando un simple pilar de dos junto al monumento a Francesc Macià en la plaça Catalunya.

El detallismo continúa en este cartel-mural con todo de elementos sobredimensionados que remiten a la fiesta mayor, desde las alpargatas que remiten a la cultura popular hasta las zapatillas del deporte, como también el diábolo de las artes escénicas y la barítona de la música y la aceitera de la gastronomía. Todo ello, un mural que permite un largo juego de identificaciones y que, además, invita a verlo en formato gigante gracias al mural de 33 metros cuadrados que desde el jueves se puede ver en la Biblioteca Paco Candel de la Marina de Port, un "refugio de cultura", según la misma artista.