El reto de superar el cordón sanitario: ¿puede la AfD gobernar en el este de Alemania?

La amplia victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt sitúa al partido a las puertas de la mayoría absoluta y, por lo tanto, de poder encabezar el primer gobierno regional de una formación de extrema derecha en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. La aritmética, sin embargo, no favorece la candidatura liderada por Ulrich Siegmund. Los recuentos a última hora de la noche otorgan a la AfD un 44% de los votos, por debajo del 50% que tenía que superar para gobernar en solitario, la única fórmula que la formación ha defendido durante toda la campaña. El resto de partidos tampoco quieren alianzas con la extrema derecha. La CDU, el SPD, Die Linke y Los Verdes han reiterado su compromiso con el tradicional brandmauer alemán, el cordón sanitario contra la AfD ideado por Friedrich Merz en diciembre de 2021. Solo la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), de extrema izquierda y coincidente con la AfD en algunas cuestiones, ha dejado abierta la puerta a pactar determinadas "políticas individualizadas", aunque Siegmund rechaza incorporar la BSW como socio en coalición.

A medida que avanzaba el recuento y se consolidaba la imposibilidad de que la AfD gobernara en solitario, las principales voces del partido han empezado a explorar los escenarios poselectorales. Con casi todos los votos escrutados, la formación depende de la BSW para gobernar, dado que es el único partido que se ha mostrado dispuesto a facilitar una investidura. El colíder de la AfD, Tino Chrupalla, ha sugerido que un gobierno minoritario podría ser tolerado desde fuera. Siegmund, sin embargo, ha descartado posteriormente esta posibilidad y ha asegurado que no aceptaría "ningún acuerdo que implicara gobernar en minoría". El candidato ha afirmado que la AfD estaría, en principio, abierta a un socio dispuesto a modificar las políticas migratoria y energética, pero ha admitido que ahora mismo no identifica ningún partido que cumpla estas condiciones. Tampoco la BSW, a quien ha situado claramente fuera de la ecuación: "No son parte de la solución, sino parte del problema".

Por su parte, la colíder de la AfD y cara visible del partido a escala nacional, Alice Weidel, ha defendido que la formación está dispuesta a dialogar con cualquier fuerza con quien pueda encontrar puntos en común. "Este es el mandato de los votantes; esto es lo que esperan de nosotros", ha afirmado en declaraciones a la emisora pública ARD. Weidel ha reivindicado que la AfD no impondrá ningún cordón sanitario al resto de partidos y ha insistido en la predisposición a negociar: "Somos demócratas. Hablamos con todo el mundo". "La AfD no levantará ningún brandmauer", ha añadido.

Siegmund, Chrupalla i Weidel celebren els resultats de l'AfD / EFE
Siegmund, Chrupalla y Weidel celebran los resultados de la AfD / EFE

La CDU de Merz ha cerrado la puerta a cualquier posible entendimiento con la AfD. La secretaria general de los democristianos, Franziska Hoppermann, ha sido tajante y ha asegurado que la CDU "no colabora con extremistas". "Sobre todo, no con extremistas de derechas", ha remarcado. En paralelo, el candidato del partido en Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, ha reconocido el resultado de las urnas y ha felicitado a la AfD por la victoria prevista, a pesar de mantener intacto el rechazo a cualquier acuerdo de gobierno con la formación.

"En ningún caso"

Los socialdemócratas tampoco contemplan ningún tipo de entendimiento con la AfD. Bärbel Bas, ministra federal de Trabajo y Asuntos Sociales y vicepresidenta del SPD, ha reivindicado que el partido haya conseguido mantener sus escaños a pesar de que hace pocas semanas algunos sondeos lo situaban fuera de juego. "Ha sido una batalla muy disputada, en la que nos hemos movilizado por todo el país precisamente para evitar un gobierno de la AfD", ha afirmado. Bas ha dejado claro que esta línea no cambiará después de las elecciones y ha descartado cualquier negociación con la extrema derecha: "El SPD no aceptará en ningún caso una invitación a conversaciones de una rama estatal que sea manifiestamente de extrema derecha".

Die Linke también ha descartado de manera rotunda cualquier tipo de cooperación con la AfD después. La colíder del partido, Heidi Reichinnek, ha asegurado que harán "todo lo posible" para impedir que acceda a una posición de poder, advirtiendo que no lo pueden conseguir en solitario. En declaraciones a la ARD, ha reclamado al resto de fuerzas que mantengan intacto el brandmauer y no abran ninguna rendija a acuerdos con la AfD. Reichinnek ha puesto también el foco en la inquietud que, según ha dicho, el resultado genera entre determinados colectivos. "Mucha gente tiene miedo, personas con padres o abuelos migrantes, personas queer". "Me gustaría decirles: no estáis solos", ha añadido.

¿Acuerdo con la BSW?

Con este escenario, la BSW queda como la única fuerza que ha dejado entrever algún margen de cooperación con la AfD, a pesar de limitarlo a determinadas "políticas individualizadas". Su candidata principal, Claudia Wittig, ha asegurado a la ARD que el partido decidirá "siempre sobre el fondo" y ha puesto como ejemplo los precios de la energía, una cuestión que, según ha dicho, "se puede tratar con la AfD", aunque en otros ámbitos pueda haber menos coincidencias. Wittig ha ido más allá y ha afirmado que, después de un resultado tan contundente de la extrema derecha, sería "completamente antidemocrático no involucrarlos en el gobierno de alguna manera". Sin embargo, ha rechazado que Siegmund pueda encabezar el próximo ejecutivo regional. El bloqueo es, por lo tanto —y, de momento—, mutuo, ya que el candidato de AfD también ha descartado una coalición con la BSW.