Invernaderos fuera de producción, menos exportaciones y precios disparados en muchos mercados. El coste de la energía altera completamente los mercados de fruta europeos a pocos meses de que arranque en el sur de Europa la campaña frutícola 2023. España sigue siendo uno de los principales productores hortofrutícolas mundiales y el contexto es propicio para mayores avances, incluso.

 

El desafío en España es mantener la producción

Con Gran Bretaña, destino tradicional de parte de la fruta española, cuento como supermercados como Tesco, Aldi o Asda y el veto ruso a las importaciones procedentes de la UE, los productores españoles (que exportaron un 10% menos de fruta a mercados europeos a consecuencia de la mengua de la producción que generó la climatología adversa) se enfrentan al desafío de mantener este año la demanda de otros mercados internacionales. En España, al tiempo, importamos en 2022 un 7% más de frutas y verduras que en 2021. Principalmente eran frutas como el plátano, la piña o el aguacate que llegan, además, en épocas en las que las plantaciones canarias o andaluzas (aguacate) no producen, pero también se importó naranja y fruta de hueso, ya que las heladas y la sequía de 2022 redujeron la producción.

 

Menos exportaciones

España no es el único país que exporta menos, ya que Marruecos, con climatología similar a la española, limita exportaciones para garantizar, primero, el abastecimiento a su mercado interno. Al tiempo; Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Alemania han dejado de producir en invernaderos por los altos costes energéticos y la demanda de fruta procedente del sur de Europa y el Norte de África crecerá en estos mercados. Para España, y según organismos como la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, hay una oportunidad cierta pero ¿podremos aprovecharla?