Los astrónomos han encontrado un fenómeno cósmico tan energético que, para explicar su magnitud, han tenido que recurrir incluso a una de las armas más famosas de la ciencia ficción. Un equipo liderado por la astrónoma Yvette Cendes ha estudiado AT2018hyz, un evento provocado por un agujero negro supermasivo que está liberando una cantidad de energía que, según las estimaciones realizadas por los investigadores, supera en al menos un billón de veces a la que tendría la Estrella de la Muerte de Star Wars.
AT2018hyz se encuentra a unos 665 millones de años luz de la Tierra y fue detectado por primera vez en 2018. Lo sorprendente es que los astrónomos no encontraron inicialmente señales de radio procedentes del fenómeno. Tuvieron que pasar casi tres años para que los radiotelescopios detectaran una emisión que, lejos de desaparecer, ha continuado aumentando con el paso del tiempo.
Una estrella destruida por un agujero negro
Lo que ocurrió en AT2018hyz es un evento de disrupción de marea, conocido como TDE. Se produce cuando una estrella se aproxima demasiado a un agujero negro supermasivo y la diferencia de gravedad entre sus distintas partes es tan extrema que termina desgarrándola.
Parte del material de la estrella puede quedar ligado al agujero negro y formar un disco de acreción, mientras que otra parte es expulsada al espacio. En AT2018hyz, este proceso produjo una emisión de radio que apareció de una forma extraordinariamente tardía, algo que convierte al objeto en un caso especialmente interesante para los astrónomos.
Las primeras observaciones de radio no encontraron nada hasta 972 días después de la disrupción. Desde entonces, la señal ha seguido aumentando. Las observaciones más recientes analizadas por el equipo muestran que el brillo máximo en radio ha aumentado aproximadamente un orden de magnitud durante el periodo estudiado, alcanzando una luminosidad de alrededor de 10⁴⁰ ergios por segundo.
Y aquí aparece la parte más extraña del fenómeno. Los investigadores todavía no saben con certeza qué está provocando esta emisión tan tardía y manejan dos posibles explicaciones para esta emisión tardía. La primera es que, varios cientos de días después de que el agujero negro destruyera la estrella, se produjera una expulsión de material en todas las direcciones, aproximadamente con forma esférica. Ese material, al expandirse por el espacio, podría estar generando la emisión de radio que observamos ahora.
La segunda posibilidad es todavía más llamativa: que el agujero negro haya creado un chorro de partículas que viaja casi a la velocidad de la luz. El problema es que este chorro no estaría apuntando hacia nosotros, sino en una dirección muy diferente. Por eso no lo habríamos detectado directamente al principio y solo ahora estaríamos observando su emisión de forma indirecta, a medida que interactúa con el material que hay a su alrededor.
Más energía que la Estrella de la Muerte
Es precisamente en este segundo escenario donde las cifras resultan especialmente impresionantes. Los modelos que contemplan un chorro relativista estiman una energía cinética de aproximadamente 10⁵² ergios, aunque los investigadores todavía necesitan más observaciones para determinar cuál de los escenarios describe realmente lo que está ocurriendo.
Para hacerse una idea de la escala, Cendes comparó la energía del fenómeno con la de la Estrella de la Muerte. Las estimaciones realizadas sobre la energía necesaria para destruir un planeta similar a la Tierra sitúan la cifra de la superarma ficticia alrededor de 10³² ergios. Según los cálculos de la astrónoma, la energía asociada al flujo de AT2018hyz sería de al menos un billón de veces esa cantidad, y podría ser todavía mayor dependiendo del modelo utilizado.
Aunque eso no significa que exista una gigantesca “Estrella de la Muerte” natural disparando un láser por el espacio. La comparación sirve para poner en contexto una cantidad de energía difícil de imaginar, y además se refiere a la energía estimada del flujo asociado al fenómeno, no a un rayo dirigido contra un planeta.
AT2018hyz todavía podría dar más sorpresas: si la hipótesis del chorro relativista es correcta, los modelos apuntan a que la emisión podría alcanzar un primer máximo a comienzos de 2027. Las próximas observaciones serán clave para comprobarlo y determinar qué está provocando este extraño aumento de la señal de radio, que lleva creciendo durante años después de que el agujero negro destruyera la estrella. Suena aterrador, aunque no es lo peor que hemos encontrado en el universo.
