Sin invitados, sin autoridades, sin discursos y sin la fotografía institucional habitual. Navantia, la empresa pública española especializada en el diseño, la construcción, la reparación y el mantenimiento de barcos, sobre todo militares, ha entregado este jueves a la Marina Real de Marruecos el nuevo patrullero de altura Moulay Hassan I, que lleva el nombre del príncipe heredero alauita. Se trata de un barco de guerra que se ha construido durante los últimos tres años en los astilleros de San Fernando, en Cádiz, y que se ha entregado en un momento especialmente delicado marcado por la crisis de Ceuta, que ha tensionado las relaciones entre Madrid y Rabat y ha desbaratado el acto institucional que debía reunir a autoridades de los dos países. La transferencia se ha limitado a la firma de la documentación necesaria para que el barco pase formalmente a manos marroquíes y pueda abandonar las instalaciones españolas. Una discreción nada casual que contrasta con la botadura del mismo barco, que se produjo hace poco más de un año. El 27 de mayo de 2025, el Moulay Hassan I tocó el agua y se celebró con una ceremonia que contó con representantes de la Marina marroquí, directivos de Navantia, autoridades locales y representantes de la Administración española. Navantia, empresa pública participada al 100% por la SEPI, sostiene que la forma en que se materializa cada entrega se acuerda entre la empresa y el cliente.
Una entrega incómoda en el peor momento
El calendario de la transferencia estaba fijado desde hacía meses y la construcción del barco es muy anterior a la crisis de Ceuta. Pero la coincidencia ha convertido una operación industrial y militar prevista en un acto políticamente incómodo. La crisis fronteriza de finales de julio ha deteriorado la relación entre Madrid y Rabat y ha hecho que una entrega que debía tener fotografía, autoridades y protocolo se resuelva finalmente casi a puerta cerrada: una firma, el cambio de titularidad y un barco de guerra construido en España que ya puede poner rumbo a Marruecos.
Un patrullero de 87 metros y más de 2.000 toneladas
El nuevo buque está basado en el modelo Avante 1800 de Navantia. Mide 87 metros de eslora y 13 metros de manga, tiene un desplazamiento a plena carga de unas 2.020 toneladas y está preparado para operar con una dotación de unas 60 personas. Puede alcanzar una velocidad próxima a los 24 nudos y está concebido para llevar a cabo misiones prolongadas de vigilancia y seguridad marítima. El diseño busca combinar una elevada autonomía con costes de operación reducidos y una tripulación relativamente pequeña. Navantia destaca que la arquitectura del buque está pensada para facilitar su mantenimiento y garantizar una alta disponibilidad durante despliegues largos. La propulsión es de tipo combinado diésel-diésel y el buque dispone también de espacio para operar con un helicóptero y transportar hasta dos embarcaciones rápidas tipo RHIB, utilizadas habitualmente en operaciones de intercepción, vigilancia o rescate. El Moulay Hassan I ha costado alrededor de 130 millones de euros. El contrato, adjudicado a Navantia en 2021, contó con financiación del Banco Santander por cerca de 95 millones de euros.
¿Y qué armamento llevará?
Este es uno de los aspectos que Rabat mantiene más discreto. No ha trascendido la configuración definitiva del armamento que instalará la Marina Real marroquí. La plataforma Avante 1800 está preparada, según las especificaciones del modelo, para incorporar un cañón principal de 57 o 75 milímetros, cañones secundarios de 25 o 30 milímetros y sistemas de misiles de defensa antiaérea y antibuque. Esto no significa, sin embargo, que el buque entregado este jueves lleve instalados todos estos sistemas. Fuentes de Navantia citadas por El Español indican precisamente que la configuración encargada por Marruecos no incorpora de serie estas capacidades avanzadas de guerra antiaérea o electrónica y que su perfil principal es la vigilancia y la seguridad marítima. El contrato incluye también un paquete de apoyo logístico con piezas de recambio, herramientas, documentación técnica y formación en España para el personal de la Marina Real marroquí.
Más de un millón de horas de trabajo
La construcción del Moulay Hassan I ha supuesto más de un millón de horas de trabajo y, según Navantia, ha generado alrededor de 1.100 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos en ingeniería y producción durante los tres años del proyecto. La construcción comenzó en julio de 2023, la quilla se colocó en septiembre de 2024 y el barco fue botado en mayo de 2025. Desde entonces ha pasado diferentes pruebas de puerto y de navegación antes de completar el proceso de transferencia. Precisamente el día de la botadura del barco, el capitán de navío mayor marroquí Mohammed El Fadili destacó en su intervención la importancia del proyecto "como expresión de los profundos lazos de amistad y cooperación que unen los reinos de Marruecos y España en general, y la Marina Real y los astilleros de Navantia en particular". El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, subrayó que el programa representa "no solo un hito constructivo, sino también la fortaleza de una colaboración que se consolida con el tiempo" y un "testimonio del compromiso compartido entre España y Marruecos por la seguridad y la excelencia tecnológica". Palabras de amistad y objetivos compartidos que hoy, 16 meses después, y en el contexto actual, suenan muy diferentes.
🆕@NavantiaOficial San Fernando celebra la botadura del patrullero de altura para la Marina Real de #Marruecos
— Navantia (@NavantiaOficial) May 28, 2025
➡️El patrullero será la construcción número 565 de #Navantia San Fernando:
+1 millón de horas de trabajo
+1.100 empleos generadoshttps://t.co/g9HA57GqMA pic.twitter.com/WXkFtnXTNp
El primer buque militar para Marruecos en más de 40 años
La importancia de la entrega va más allá de las características del patrullero. Es el primer buque militar construido por un astillero español para Marruecos en más de cuatro décadas. El último precedente se remonta a 1983, cuando la entonces Empresa Nacional Bazán, hoy integrada en Navantia, entregó a Rabat la corbeta Teniente Coronel Errahmani, construida en Ferrol. El nuevo patrullero forma parte del proceso de modernización de las Fuerzas Armadas marroquíes, que durante los últimos años han reforzado especialmente sus capacidades terrestres y aéreas y que también buscan renovar progresivamente la flota naval. En los últimos años, Marruecos ha concentrado buena parte de sus esfuerzos de modernización militar en la adquisición de drones, sistemas de defensa antiaérea y armamento de diversa índole, mientras que el ámbito naval ha tenido menos protagonismo. El buque insignia de la Marina Real marroquí es la fragata Mohammed VI, en servicio desde 2013 y construida por los astilleros franceses DCNS, actualmente Naval Group.
Fotografía principal: El barco Moulay Hassan I el día que tocó por primera vez el agua, en la botadura del 27 de mayo del 2025