Desde que hace unos 15 años los televisores de tubo dieron paso de forma mayoritaria a los de pantalla plana, la tecnología ha ido mejorando cada año, se ha visto crecer el tamaño de las pantallas y los precios han descendido con el incremento de las ventas.

Comprar un televisor nuevo puede parecer una tarea sencilla, pero no lo es tanto elegir el más conveniente para cada uno. Factores como las características, la tecnología que utilizan, el tamaño de la pantalla o el precio son algunos de los ingredientes a tener en cuenta. Y para no caer en las trampas más habituales a la hora de escoger el televisor que se va a comprar, conviene, al menos, saber cuáles son los principales errores a evitar.

Basarse en las demostraciones de la tienda

Cuando se acude a un establecimiento con la intención de adquirir un televisor, es muy habitual fijarse en las distintas demostraciones donde las tiendas reproducen en sus dispositivos con el fin de llamar la atención del comprador. El problema es que mucha gente confía demasiado en ellas a la hora de hacerse una idea de qué opción es la que más les gusta.

No es lo mismo fijarse en los televisores que muestran demostraciones específicamente diseñadas por el fabricante, que en los que reproducen algún canal de televisión que se esté emitiendo en el momento. En los primeros, la calidad de la imagen suele estar confeccionada para mostrarse en su máximo esplendor, mientras que en los otros, depende de cómo llegue la señal al establecimiento. Existe una enorme diferencia entre reproducir un disco Blu-ray o emitir unas imágenes en 4K o HDR, y contemplar una película en HD normal.

Expositor de televisores

Las demostraciones de las tiendas no son 100% fiables

Además, los comercios ajustan sus televisores en modo demostración. De esta manera los colores aparecen sobresaturados, el brillo está al máximo brillo y en los que incluso la nitidez de la imagen suele ser artificial. Todo esto no representa en absoluto cómo será la imagen que ofrezca el televisor en casa en el día a día. Por si fuera poco, las condiciones de la iluminación de un comercio no se parecen a las del salón de casa, que es donde habitualmente se disfruta del televisor.

Lo que sí resulta interesante es acudir a una tienda física y comprobar las características del televisor para saber cuáles te gustan y cuáles no. Tanto estéticamente, como en cuanto a funcionalidades, tamaños o nitidez en distintos ángulos de visión. Algunas de estas comprobaciones no son ni mucho menos sencillas de realizar en las compras online, donde sí puede cerrarse finalmente la compra si las condiciones son mejores que en los establecimientos físicos.

La prescripción del vendedor

En gran parte de los comercios –sobre todo en las grandes superficies– se instruye a los vendedores para vender sus productos y no para que ofrezcan el mejor asesoramiento imparcial al comprador. Al fin y al cabo, el objetivo que persiguen es el de ganar dinero a través de los márgenes de venta. Se trata de una cuestión a tener en cuenta porque, como consecuencia de ello, un vendedor puede intentar guiar al cliente hacia la opción más cara dentro del presupuesto con el que cuente, o hacia el televisor que más le interese en ese momento vender al comercio o a él mismo, si recibe una comisión por las ventas.

Sin embargo, en los comercios minoristas especializados sí suelen capacitar a su personal para que los clientes encuentren un producto que se adapte a sus necesidades y presupuesto. Estas tiendas viven del prestigio que les reporta su especialización y no aconsejar bien en ese sentido puede ser su perdición. Aun así, conviene acudir a ellos habiendo realizado un trabajo previo en casa y con muchas preguntas preparadas para ser resueltas.

Mayor precio no tiene por qué ser mejor imagen

Aunque muchas veces no se sepa, los mejores televisores a un buen precio no sacrifican la calidad de imagen. De hecho, es precisamente la calidad de imagen lo mejor que tienen los televisores económicos. Los fabricantes que se sitúan en el segmento medio de precios pero gozan de prestigio prescinden voluntariamente de características muy avanzadas para reforzar las que verdaderamente son importantes para cualquier usuario.

Televisor 8K

Los televisores más económicos priorizan la calidad de imagen

Así, en estos televisores no encontraremos un procesador de imágenes de última generación, una resolución 8K o una frecuencia de actualización de imagen de 120 Hz, pero sí un panel 4K de buena calidad con una imagen brillante que goce de atenuación local Mini-Led para mejorar la reproducción de los colores negros, por ejemplo.

Hay muchas funciones incluidas en un televisor y de las que presumen las marcas para abrumar los sentidos del comprador que no afectan directamente la calidad de la imagen. El adquirir un televisor que las incluya, hará que tengamos un televisor con una tecnología más moderna, pero no tiene por qué significar que la imagen que ofrezca el dispositivo será mejor. Eso sí, para estar a la última en tecnología, hace falta pagar más.

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