Si vives en Barcelona, usas el patinete eléctrico para cubrir la última milla que te separa de tu lugar de trabajo y haces el resto del trayecto en transporte público, tienes un problema: a partir del 1 de febrero, tu patinete no podrá entrar ni en los autobuses, ni en los tranvías, ni en el Metro, ni en los trenes de Cercanías ni, tampoco, en los taxis. Así lo ha decidido en Consejo General de la Autoritat del Transport Metropolità de Barcelona (ATM) este martes después de que un patinete explotase en un vagón de los Ferrocarrils de la Generalitat el pasado 17 de noviembre.
Comunicado
La decisión se ha dado a conocer este 10 de enero y afecta a todos los operadores de transporte público activos en Barcelona y su área metropolitana y, por supuesto, a las administraciones titulares de estos servicios de transporte, que deberán informar a los usuarios acerca de una prohibición que, de momento, es temporal y se prolongará durante seis meses. Así, hasta el 1 de agosto, no podrá haber patinete alguno en un medio de transporte publico de Barcelona. Ni siquiera plegado. La prohibición afecta a los vehículos y, también, a las instalaciones, así que ni siquiera se puede acceder con un patinete eléctrico a una estación de Metro o una parada de autobús.
Propuesta de regulación
De aquí a agosto, las administraciones implicadabas se han comprometido a “trabajar” en la elaboración de una propuesta de regulación sobre los lugares a los que se puede acceder con patinetes y otros Vehículos de Movilidad Personal. Para atenuar, dentro de lo posible, los inconvenientes, el Àrea Metropoltana de Barcelona (AMB) ha anunciado que adaptará los aparcamientos para bicicletas (Bicibox) situados junto a terminales de transporte público para que puedan ser utilizados también para guardar patinetes. Si la prohibición no se respeta, la multa que se impondrá al infractor será de 200 euros.
