Lo explica un portavoz más que autorizado que no es otro que el director de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, Manuel Bustos: mediante prácticas anticompetitivas desleales, fabricantes de biodiesel ajenos a la UE están poniendo en peligro la industria española de este carburante. Primero fueron Estados Unidos, Argentina e Indonesia y se tomaron medidas, explica, pero ahora el peligro llega desde China. La estrategia calca otras anteriores: vender por debajo del precio de mercado.
Más de la mitad de las importaciones
Durante el primer trimestre de este año, 638.000 toneladas de biodiesel del millón que importa la UE procedían de China. Es, además el triple de lo que llegó desde el país asiático en el mismo periodo de 2022.
Posible fraude
El biodiesel que llega se vende como procedente de residuos agrícolas y no como elaborado a partir de materias primas agrarias, lo que permite que obtenga mayor valor, pues en la UE, con el objetivo de no generar cambios de cultivos masivos o, incluso, falta de alimentos, se prima el biodiesel elaborado a partir de residuos agrarios. Desde la APPA se indica que resulta “difícil de verificar este origen”. China, un país en el que no existe demanda local de biodiesel, destina toda su producción actual a mercados exteriores. En España, y según la APPA, los biocarburantes cubren un 5,1% de la demanda nacional. Con escasa promoción existente y lo limitado del consumo, APPA indica que es necesario tomar medidas pues, de lo contrario, las empresas españolas del sector no podrán competir. El biodiesel, mantienen desde la citada entidad, es una solución para los millones de vehículos de combustión que seguirán circulando cuando se prohíba (si es que se mantienen los planes) la venta de eléctricos en 2035.
