Las Canarias son un conjunto de islas emergentes originadas por el movimiento de placas tectónicas. Unos movimientos que han dado lugar a diferentes volcanes que, a lo largo del tiempo, han emergido de la superficie marítima o de la corteza terrestre, dando lugar a lo que hoy conocemos como El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife (de la provincia de Santa Cruz de Tenerife) y Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote (de la provincia de Las Palmas).

Las Canarias son un conjunto de islas volcánicas originadas por 33 volcanes

Con el tiempo, los humanos se han hecho suyo el lugar. Se ha construido y se ha desarrollado vida entorno los edificios o conos volcánicos generados por la solidificación del magma convertido en lava, una vez sale del cráter o de las fisuras que se generan cuando los volcanes entran en erupción. Por eso, ahora que uno de los 33 volcanes de las Canarias está activo, todos nos preguntamos: ¿cómo es que está permitido construir en zonas donde existe peligro o riesgo de sufrir fenómenos naturales como estos?

casa rodeada de lava La palma volcan / Efe

"El principal motivo por el cual construimos en zonas de alto riesgo donde hay volcanes u otros riesgos climáticos es por la dificultad de la gestión de la incertidumbre. Cuando se diseña un proyecto urbanístico o una infraestructura, se estima el ciclo de vida de la misma y el periodo de retorno adecuado en función de los diferentes riesgos", expone Ramon Gras, urbanista de Harvard, investigador en innovación urbana e ingeniero de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona. Según el experto, al ser sucesos imposibles de concretar, se puede hacer una estimación de la frecuencia en el cual se producen para minimizar el riesgo de cuando se puede esperar un acontecimiento catastrófico como este.

Gras apunta como las administraciones públicas tienen un papel fundamental en el rol de establecer la visión del diseño urbanístico e infraestructural de las ciudades. "En este sentido, es esencial que cada vez más se aproxime a desarrollar modelos de prevención y evaluación de riesgos, a partir de datos, periodos de retorno asociados o del ciclo de vida de las infraestructuras".

La Cumbre Vieja, el volcán más activo del estado

En estos momentos, la Cumbre Vieja se ha convertido con el volcán más activo del estado. Este, forma parte de uno de los 33 volcanes que encontramos en las Canarias. En total, encontramos 6 en Fuerteventura, 10 en Gran Canaria, 11 en Tenerife, 1 en la Gomera, 10 en La Palma, 5 en Lanzarote y 1 en El Hierro. Respecto a la península, en La Garrotxa es donde encontramos la zona volcánica más activa. En total hay 40 volcanes, de los cuales 38 pertenecen al parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. En el resto de España, hay otros puntos reconocidos como zonas volcánicas en la Comunidad Valenciana, en la Región de Murcia, en Ciudad Real y Andalucía.


La peligrosidad de una erupción volcánica

El vulcanólogo y director del centro de Geociencias del CSIC, Joan Martí, apuntaba en una entrevista para este medio que los síntomas que determinan que una erupción volcánica está a punto de producirse son la sismicidad, la deformación del suelo y la aparición o emisión de gases a la atmósfera. Tres elementos que, combinados entre sí, ofrecen un cóctel perfecto que indica que la erupción está a punto de producirse, como fue el caso de la Cumbre Vieja, donde los expertos lo pudieron determinar con unos días de antelación. Un hecho clave que ha permitido desalojar a toda la población de la zona, que ha visto como los ríos de lava del volcán les ha sepultado sus casas y todas las propiedades poco a poco.

"La gente que está perdiendo las casas las pierde porque se han hecho en lugares donde no se tendría que haber construido", apuntaba el vulcanólogo del CSIC a Joan Martí

El mismo vulcanólogo, explicaba cómo se determina la peligrosidad de la erupción, que dependerá del volumen del magma que contenga el volcán bajo tierra y de cómo sea la grieta o fisura que se genera una vez sale el magma del interior de la tierra. El hecho de que los volcanes de las Canarias sean fisurales, significa que existe cierta incertidumbre sobre el lugar exacto donde saldrá el magma, un hecho que dificulta como serán y hacia donde se dirigirán los ríos de lava que se producirán en la superficie.

¿Qué pasará con la lava que sale del volcán de La Palma?

Con el tiempo y con los años, la lava que estos días vemos como crema todo lo que encuentra por delante, se solidificará y creará una nueva superficie de terreno que el humano modelará y adaptará para establecer vida de nuevo. Para que eso suceda, habrá que esperar que el volcán acabe su fase más activa de erupción, a fin de que la lava se solidifique y deje de quemar y sepultar todo aquello que se le presente por el camino.

¿Volveremos a cometer el mismo error? Muy probablemente sí, apuntan los expertos. De la misma forma que construimos en zonas inundables, a primera línea de mar, en zonas donde la sismología es más activa o bien en conos o edificios volcánicos, el humano volverá a crear vida entorno a estos lugares. La fuerza de la naturaleza y de la Tierra, tal como se ha demostrado con la Cumbre Vieja, es superior a la resistencia que podemos tener los humanos en un determinado territorio.

Señal sepultada miedo la lava del volcan de La Palma / Efe

El agua o los seísmos también nos pueden hacer mucho daño

Los volcanes no solo figuran los únicos ejemplos de fenómenos naturales que pueden afectar a los humanos y que pueden causar daños irreparables o inevitables. Los seísmos o terremotos causan a menudo destrozos a los países asiáticos, a causa de la alta sismicidad del terreno producido por el movimiento tectónico. A consecuencia de estos, muchas veces derivan con tsunamis, que son grandes olas que afectan a menudo a la zona.

A pesar de todo, los humanos nos hemos establecido en estos lugares y hemos construido nuestras vidas. Unas vidas que se pueden encontrar en peligro en cualquier momento, cuando la naturaleza se activa y causa daños a infraestructuras o en vidas humanas que se pueden ver resentidas. No hay que ir mucho más lejos para encontrar ejemplos. En Girona mismo, hay uno que da su risa. El Institut Català de la Recerca de l'Aigua se encuentra construido a una zona inundable del río Onyar. ¿Veremos en un futuro cómo el ICRA se inunda? Es probable. Después, todos, de nuevo, buscaremos los culpables y nos preguntaremos por qué construimos en zonas inundables.