Catalunya presenta una gran diversidad climática marcada por la altitud, el relieve y la distribución del territorio. Mientras algunas zonas registran temperaturas elevadas durante buena parte del año, otros municipios mantienen valores más bajos de forma constante. Identificar cuáles son los pueblos más fríos del país permite entender mejor cómo influyen factores como la altura, la orientación de los valles o la presencia de masa forestal en el comportamiento térmico.

A continuación, se recogen algunos de los municipios que destacan por registrar temperaturas más bajas o más moderadas dentro del conjunto de Catalunya, con ejemplos representativos de distintas comarcas.

Setcases, el municipio con los registros más bajos

Setcases es uno de los municipios que con más frecuencia registra las temperaturas más bajas de Catalunya. Situado en el Ripollès, a más de 1.200 metros de altitud, se encuentra rodeado de cumbres elevadas que condicionan su clima. La orientación del valle y la poca urbanización favorecen la acumulación de aire frío, especialmente durante la noche.

Por estos motivos, Setcases suele citarse como referencia cuando se analizan los municipios más fríos del territorio.

Taüll, altitud y clima de alta montaña

Taüll se encuentra en la Alta Ribagorça, por encima de los 1.500 metros, dentro de una de las áreas habitadas más elevadas de Catalunya. La altitud, junto con la exposición al viento y la amplitud del entorno, contribuye a mantener temperaturas contenidas a lo largo del año.

Aunque no siempre presenta los valores mínimos más extremos, Taüll destaca por la estabilidad de su clima y por registrar menos episodios de calor intenso en comparación con zonas más bajas.

Llívia y el contraste térmico de la Cerdanya

Llívia es uno de los ejemplos más claros del comportamiento climático de la Cerdanya. Situada en un valle elevado, presenta una diferencia marcada entre las temperaturas diurnas y nocturnas. Esta amplitud térmica provoca mínimas bajas, incluso cuando las máximas no son especialmente reducidas.

Este patrón se repite en buena parte de la comarca y convierte a Llívia en una referencia climática dentro del interior de Catalunya.

Gósol, temperaturas moderadas en el Prepirineo

En el Berguedà, Gósol destaca como uno de los municipios con temperaturas más moderadas. Situado en el Prepirineo, combina una altitud intermedia con una elevada presencia de masa forestal, factores que limitan el aumento térmico.

Gósol representa bien el tipo de clima propio de esta zona de transición: menos extremo que el del Pirineo, pero claramente más fresco que el de la depresión central.

Rupit i Pruit, un microclima en el interior

Rupit i Pruit, en la comarca de Osona, presenta un microclima condicionado por su ubicación sobre una zona elevada, la orografía y la vegetación que lo rodea. A pesar de encontrarse en el interior, registra temperaturas más bajas que otros municipios cercanos.

Este caso muestra que el comportamiento térmico no depende únicamente de la altitud, sino también de cómo el relieve y el entorno influyen en la circulación del aire y la radiación solar.