La avería de este martes en la R2 Sud, que dejó fuera de servicio el sistema de señalización de la estación de Rodalies de Gavà, ha provocado la resignación y la indignación de los usuarios de Renfe. Centenares de usuarios sufrieron las afectaciones en las líneas de Rodalies que se vieron afectadas durante la jornada de este martes, para algunos el día fue toda una odisea. En declaraciones para Elnacional.cat, Hugo Alvira, un pasajero que tenía que coger la R13 en las Borges Blanques con dirección Barcelona, para poder ir a su trabajo a Sant Boi, ha explicado qué pasó más de 5 horas en la estación esperando a que pasara un tren. Este usuario tenía que coger el tren a las 18:04 horas, que no llegó nunca. Según ha explicado, hacia las 5:55 horas desde la megafonía de la estación anunciaron el tren, pero no pasó. Muy molesto con el trato hacia los pasajeros, denuncia que no se les informó de nada ni a través de las pantallas, ni de la megafonía, ni tampoco había ningún trabajador al que preguntarle.

Alvira ha explicado que sobre las 22:00 horas apareció un tren de la R13 desde Barcelona, pero según informaron los maquinistas no volvería hacia Barcelona. Las únicas alternativas que le ofrecieron fue viajar hasta Lleida, y una vez allí, tratar de comprar un AVE, "que costaba 70 u 80 euros el billete". Finalmente, tuvo que pasar la noche en les Borges Blanques, y mirar la mejor alternativa para ir hacia Sant Boi. "La alternativa desde las Borges es coger un tren que va por Mollerussa y que tarda 3 horas", ha detallado. Finalmente, ha optado por comprar un billete de AVE "mejor de precio". Este usuario denuncia que "nadie se ha preocupado por nosotros, nos han dejado tirados". En este sentido, ha exigido que cuando pasa una incidencia de este tipo "tienen que ofrecer un servicio alternativo, en lugar de salir y decir que no hay trenes", ha lanzado.

Desconfianza en Rodalies

En la estación de Gavà, donde se produjo la avería, los usuarios de Rodalies han afrontado el día con resignación, reproches y desconfianza de los usuarios hacia un servicio que consideran deficitario. Los andenes de la estación están llenos en cualquier momento de la mañana, dado el tiempo de diferencia entre el paso de un tren y otro. A pesar de valorar alternativas, el transporte privado queda casi descartado por el tráfico, y el bus no se contempla como una posibilidad para todos los destinos. La mañana del miércoles ha empezado con el mismo caos para los usuarios que han optado por el tren. Gavà, epicentro de la avería que ha dejado fuera de combate el sistema de comunicaciones de Adif, ha sido punto de espera, en la mayoría de casos demasiado, para poder hacer el recorrido habitual.

"Para venir hasta aquí tenemos que coger un bus, y esta vez lo he cogido media hora antes de lo que es habitual", explica un usuario a la ACN, Marc Pallicé. Sin embargo, resignado con la situación que le ha tocado vivir este miércoles, asegura que "cada semana pasa alguna cosa", y que los trenes suelen pasar fuera de su horario. Una cosa parecida ha tenido que hacer a Judith Vellet, que hoy ha avanzado una hora la puesta en marcha de su jornada para tratar de llegar cuanto menos tarde posible en el trabajo. "Tampoco hacía falta, porque siempre pasa alguna cosa, una huelga, que el tren llega tarde...", dice. Con todo, se siente maltratada por el sistema de transporte público ferroviario: "Te toman el pelo, y la gente que va en transporte público nos tenemos que aguantar, es aburrido esperar alguna cosa de ellos", reprocha.

Los usuarios que el martes tuvieron que coger el tren ya podían saber con qué se encontrarían hoy. "El martes los trenes se detenían en las estaciones, pero no se movían, se quedaban allí, llenos de gente," lamenta Rubén Gómez, que viajó de Barcelona a Gavà. La ida de la mañana con el recorrido en la inversa, y cansado de esperar una hora en el andén, la hizo en bus. Precisamente, los usuarios se quejan de que los sistemas de pantallas no dan la hora real de paso y que la megafonía no ofrece ningún tipo de mensaje, hecho por el cual los que necesitan información tienen que recurrir o bien al personal de seguridad o al de Renfe. Además, hay trenes que pasan de largo, y los que se detienen tardan mucho más de lo que es habitual: "Para un trayecto que no llega a 20 minutos tardé casi dos horas", reprocha Gómez.