Casi 90 mujeres durmieron en las calles de Barcelona el mes de marzo pasado, según cifras del Ayuntamiento. A pesar de la relevancia de la cifra son una cincuentena menos de los que dormían en la calle hace poco más de un año, antes del estallido de la pandemia del coronavirus. Según datos hechos públicos por el consistorio este martes, el número de mujeres que duermen en las calles de Barcelona se ha reducido en un 35% en cerca de un año.

En concreto, en enero del 2020 se detectaron 134 mujeres en la calle por las 87 mujeres que se detectaron el marzo pasado. El consistorio vincula la disminución con la puesta en marcha de la medida de gobierno por la prevención del sinhogarismo femenino y la introducción de la perspectiva de género, con equipamientos pensados para mujeres.

Nuevas medidas en marcha

La teniente de alcaldía de Derechos Sociales de Barcelona, Laura Pérez, ha indicado que las cifras hablan de la importancia de generar espacios donde las mujeres se sientan "más cómodas" pero también de la necesidad de seguir trabajando para que no haya ninguna persona durmiendo en la calle.

Pérez ha destacado positivamente el giro que ha dado Barcelona en la atención a mujeres sin hogar, en especial con la puesta en marcha de equipamientos específicos para alojar y acompañar mujeres sin hogar, como los centros La Llavor o La Violeta. "Hoy damos una mejor atención a las mujeres que están sin hogar", ha asegurado la teniente de alcaldía.

Imagen: Una usuaria de La Llavor / ACN

¿Por qué hay menos mujeres que hombres en la calle?

Los datos también indican cómo se ha reducido el porcentaje de mujeres del total de personas que duermen en la calle, que son a lo grande mayoría homes.El mas de marzo pasado las personas que dormían en el raso en la ciudad eran 930, de las cuales 87 eran mujeres, el 9,4%. Así, por primera vez se ha conseguido rebajar esta cifra por debajo del 10%, cuando desde el 2008 -cuándo se empezaron a recoger datos de forma más sistematizada- el porcentaje femenino ha fluctuado siempre entre el 11 y el 15% del total.

El Ayuntamiento asegura que hombres y mujeres viven de forma diferente los procesos y trayectorias que llevan a situaciones graves como el sinhogarismo.

De acuerdo con investigaciones sociológicas hechas en varios países europeos, las mujeres, en la práctica, soportan más situaciones de infravivienda o de abusos y violencia que los hombres antes de quedarse en el raso y, cuando llegan a una situación de calle, lo hacen en una situación de deterioro físico y emocional objetivamente más grave.

De hecho, la proporción de mujeres que viven o han vivido a la calle y que han sufrido algún tipo de violencia es mucho más elevada que la de los hombres. Por este motivo, el gobierno municipal destaca la relevancia de evitar que estas mujeres tengan que compartir espacios comunes con hombres y, por el contrario, generar espacios donde se sientan cómodas, hagan vínculos con otras mujeres y se puedan recuperar.

En general, las mujeres van a los servicios sociales sobre todo cuando las redes sociales de apoyo han fallado y no tienen más alternativa. Además, tener hijos a cargo también les supone un freno, por ejemplo, por miedo de perder la custodia.

Imagen principal: Una sensesostre en Barcelona / EFE