Ya no hay trenes circulando por las vías de la red ferroviaria catalana. Tras otra mañana caótica, donde las contradicciones en las comunicaciones del Govern y Renfe han contribuido a aumentar el desconcierto y la incertidumbre que rodea Rodalies, finalmente el servicio ha quedado detenido hasta nueva orden. La red no es segura, sostiene la Generalitat, que este viernes a las 3 de la madrugada anunció que el servicio no estaría operativo durante el día de hoy, pero cuatro horas después Renfe decidió, sin comunicarlo previamente, que era mejor dar servicio de Rodalies y Regionals aunque fuera de forma parcial y limitada, mientras Adif enviaba a sus ingenieros geotécnicos a los puntos con riesgo de desprendimientos para evaluar la estabilidad del terreno. Mientras los trenes pasaban a primera hora, los ciudadanos iban a las estaciones, bajaban a los andenes y esperaban a ver si pasaba el tren, porque las pantallas informativas no informaban de los horarios de manera fiable, y ni siquiera los informadores que se encontraban en la estación de Sants sabían cuándo pasaría el siguiente tren. La confusión ha sido generalizada hasta que, en un comunicado, Renfe ha informado de tramos cortados en la R1, la R2Sud, la R3 y la R4, así como en la mayoría de líneas de Regionals, donde se ofrecería servicio alternativo por carretera. A pesar de estas limitaciones y con retrasos, los trenes circulaban, hasta que a última hora de la mañana, y después de dos comparecencias del portavoz de Renfe, y de que algunos medios avanzaran que el Govern pediría la gratuidad del servicio, los consellers Albert Dalmau y Sílvia Paneque comparecieron para anunciar que exigían a los operadores la suspensión total del servicio.
A medida que los trenes iban llegando a las cabeceras, se ha consumado la parálisis total del servicio ferroviario en Catalunya -excepto el de media distancia y la alta velocidad- que Rodalies ha anunciado pasadas la una de la tarde que el servicio quedaba suspendido, y que los trenes de destino acabarían el trayecto hasta su estación, al tiempo que lamentaba la situación y pedía disculpas. El portavoz de la empresa pública estatal de transporte ferroviario, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, Antonio Carmona, había salido hasta dos veces durante la mañana para pedir disculpas y justificar este cambio de opinión que le llevó a desdecirse de lo que había comunicado al Govern la madrugada anterior: la incapacidad de operar el servicio ordinario.
El portavoz de Renfe y Adif no podían garantizar el servicio, pero Antonio Carmona argumentó que se había trabajado durante la noche para una mínima movilidad” en la red de Rodalies este sábado, y por eso se había decidido que los trenes circularan. El portavoz ha argumentado que la situación “ha evolucionado” desde que a las 3 de la madrugada se anunció la suspensión del servicio, y que por eso se ha preferido ofrecer un servicio aunque fuera parcial. “Teníamos una situación a las tres de la madrugada que ha podido evolucionar gracias al trabajo que se ha hecho por todos los equipos y hemos preferido dar este servicio. En el momento que teníamos constancia de que podríamos iniciar este servicio, aunque con alteraciones, se ha comunicado a través de todos los canales de información”, ha explicado Carmona antes de comenzar la reunión en el departamento de Territori entre Renfe, Adif y el Govern de la Generalitat, que estaba convocada para las 9 de la mañana, pero ha arrancado con retraso. Durante esta primera reunión, la Generalitat, que molesta porque se ha tenido que tragar este cambio de planes unilateral de Renfe, ha pedido la gratuidad del servicio hasta que terminen las incidencias en Rodalies y Regionals. En aquel momento, aún se desconocía que el Govern pediría la suspensión total del servicio hasta que los operadores no garanticen la seguridad y la operatividad sostenida en el tiempo. El portavoz de Renfe volvió a comparecer ante los medios para explicar que las alteraciones del servicio podían evolucionar a lo largo del día en función de las revisiones que se estaban llevando a cabo en el marco del acuerdo suscrito esta semana con los maquinistas para hacer una revisión exhaustiva de la red.
Pero la red no es segura, como se ha constatado un nuevo desprendimiento este sábado, el tercero en una semana, que se ha producido en la línea R4, entre las estaciones de Cerdanyola del Vallès y Sabadell Sud. Afortunadamente, igual que pasó este viernes con el desprendimiento que obligó a cortar la línea R1 entre Maçanet-Maçanes y Blanes, no se han tenido que lamentar daños importantes, pero sí que ha obligado a parar completamente la circulación de la R4 como medida preventiva y, sobre todo, ha servido para dar argumentos al Govern para exigir a Renfe y Adif que no pueden seguir dando servicio, por muy limitado que esté, si no se puede garantizar plenamente la seguridad de los usuarios y de los trabajadores ante otros posibles desprendimientos, por el contexto del temporal de agua y por las carencias estructurales de la infraestructura ferroviaria, atribuidas a años de falta de inversión
Los consellers Albert Dalmau y Sílvia Paneque, tras muchas horas de silencio, han comparecido para anunciar que el Govern se había plantado y que había pedido la suspensión total del servicio hasta que se garantice la seguridad y confirmar que, cuando se reanude, los usuarios no tendrían que pagar por un servicio que no opera en condiciones. "Catalunya no se la jugará ni se la quiere jugar", dejó claro Dalmau. Solo pasaron unos minutos, y Rodalies anunció la suspensión definitiva. Las puertas se cerraron para los usuarios que se encontraban esperando en las estaciones. Finalmente, el Govern había conseguido lo que había acordado el día anterior y ya anunció a las 3 de la madrugada: la parada total del servicio de Rodalies y Regionales. Ahora, la pelota está en el tejado de Renfe y Adif. Y mientras tanto, en Perpinyà, Carles Puigdemont clamaba contra el partido que manda en la Generalitat y la consellera Paneque y llama a la movilización para denunciar el colapso de la movilidad del país que se refleja en el caos de Rodalies y el corte en la AP7, que este mediodía ha reabierto un carril, pero que hasta dentro de dos semanas no está previsto que recobre la normalidad.
