Estados Unidos ha decidido enviar un tercer portaaviones hacia el entorno de Irán, un movimiento que supone un nuevo paso en la escalada militar en Oriente Medio. Según ha avanzado Fox News y han recogido diversos medios estadounidenses, el portaaviones USS George H.W. Bush cruzará el Atlántico para unirse al dispositivo naval norteamericano que ya operan el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford. Este último acaba de entrar en el canal de Suez con rumbo al mar Rojo. Por primera vez también se plantea que estos barcos puedan participar en operaciones contra los rebeldes hutíes en Yemen si se implican abiertamente en el conflicto. Lo que inicialmente se había presentado como una fuerza “disuasoria” se acerca ahora a una capacidad militar de gran escala en una zona clave para el comercio energético mundial.
Tres portaaviones en una misma región
Con el despliegue del USS George H.W. Bush (CVN-77), Washington configura una concentración naval poco habitual: un portaaviones en el mar Arábigo, otro en el mar Rojo y un tercero en el Mediterráneo oriental, todos a distancia de operaciones aéreas sobre Irán y los principales estrechos de la región. Según filtraciones citadas por medios norteamericanos, el Bush ha acelerado su calendario de entrenamiento en la Costa Este de los Estados Unidos para iniciar un trayecto de unos diez días hacia aguas próximas a Israel o al canal de Suez.
Un grupo de combate de este tipo implica entre 6.000 y 7.000 militares, una veintena de escoltas y buques logísticos y un ala aérea de entre 60 y 90 aeronaves, incluyendo cazas, aviones de ataque y helicópteros antisubmarinos. Cada portaaviones puede generar decenas de salidas aéreas diarias en cuestión de horas.
La concentración militar más elevada en décadas
El nuevo despliegue se suma a un dispositivo que ya era extraordinario. La Marina de los Estados Unidos ha reunido en las últimas semanas la mayor concentración de buques de guerra y aeronaves en Oriente Medio en décadas. Actualmente, hay al menos dos grupos de portaaviones plenamente operativos y más de un centenar de cazas adicionales basados en tierra. El USS Abraham Lincoln opera desde finales de enero en el mar Arábigo, mientras que el Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, ha dejado el Mediterráneo y se dirige hacia el mar Rojo después de una escala en Grecia.
Según el Pentágono, el dispositivo incluye más de 16 buques de combate —entre destructores, cruceros y unidades de apoyo— y más de 10.000 militares adicionales. Varios analistas consideran que se trata de una configuración pensada no solo para disuadir, sino también para poder sostener operaciones militares a gran escala.
Mensaje a Irán y a los aliados
El envío de un tercer portaaviones también tiene un claro componente político. Washington quiere enviar un mensaje a Teherán: está dispuesto a aumentar la presión militar si la situación escala, mientras refuerza al mismo tiempo la seguridad de sus aliados en la región. Para Israel y las monarquías del Golfo, esta presencia naval es una garantía adicional. La concentración de fuerzas amplía la cobertura aérea y la capacidad de respuesta ante posibles ataques, y también sirve para proteger rutas marítimas clave para el transporte mundial de energía.
El mar Rojo y la amenaza hutí
La ruta del USS Gerald R. Ford hacia el mar Rojo responde a la voluntad de Estados Unidos de proteger dos puntos clave del comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb. En este contexto, el Bush podría actuar como refuerzo en operaciones contra los rebeldes hutíes de Yemen, que en crisis anteriores ya han atacado barcos comerciales y militares con misiles y drones.