Un 12,1% de los catalanes con trabajo remunerado no superan el umbral de pobreza, una situación que se ha cronificado desde que empezó la crisis del 2008, según el informe INSOCAT 15, que analiza los indicadores sociales en Catalunya. La federación de Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS), que ha presentado el informe este miércoles en una rueda de prensa, ha remarcado que, a pesar de algunas mejoras económicas como la reducción del paro y de los contratos temporales o el aumento del salario medio y del PIB, estas no se traducen en mejoras sociales. La situación en Catalunya sigue siendo grave y que no ha mejorado demasiado desde el inicio de la crisis de 2008, según se desprende del informe.
Lo informa presentado hoy también muestra de que un 21,4% de la población catalana tiene problemas para afrontar sus gastos cotidianos como pagar el alquiler o la hipoteca o, en el contexto internacional y la crisis energética, mantener el hogar a una temperatura adecuado. El año 2019 el porcentaje de población afectada por esta situación que detalla el informe era del 8,3% y, el día de hoy, se sitúa en el 15,7%. El informe, que ECAS elabora desde hace 10 años, se alimenta, entre otras fuentes, de datos del Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat), que en julio revelaban que un 25,9% de la población catalana está en riesgo de pobreza o exclusión social, un dato que desde el 2008 no ha bajado nunca del 20 %. El director de Insercoop y miembro de la Comisión de Inserción Sociolaboral de ECAS y del Consejo Asesor de INSOCAT 15, Xavier Orteu, ha denunciado que "la situación actual no permite garantizar los derechos básicos a las personas y, por lo tanto, tenemos que pedir un cambio en el sistema". "Se trata de una cuestión estructural, no es una situación temporal. Tenemos que plantearnos que, quizás, el acceso al trabajo no es la solución contra la precarización", ha sentenciado Orteu.
Más desigualdad y peor salud mental
INSOCAT 15 señala que la tasa de riesgo de pobreza y los desequilibrios sociales son más notables entre las mujeres, la población joven y las personas de origen migrado. Más de la mitad de la población que no tiene nacionalidad española, concretamente un 52,7% de las personas, está en riesgo de pobreza o exclusión, enfrente del 20,7% de la población autóctona. La tasa de desempleo femenina (12,9%) es dos puntos superiores a la masculina, que se sitúa en un 10,4%, y la de los jóvenes de entre 16 y 24 años está en torno al 29%. La brecha salarial es otro factor a tener en cuenta en estas desigualdades, ya que, como ha afirmado la trabajadora social de Acción Comunitaria de la Fundación Las Tres Colinas y miembro de ECAS y del Consejo Asesor de INSOCAT 15, Marta García, "el aumento del salario medio no implica mejoras para todos, siempre dejamos a alguien atrás, y suelen ser los colectivos más vulnerables".
El estudio demuestra que entre 2015 y 2021, el número de personas con ansiedad o depresión ha aumentado 6,8 puntos, situándose ahora, en un contexto todavía marcado por la pandemia, en un 19%. "La salud mental también tiene diferencias entre los colectivos, ya que hemos observado que en las mujeres este porcentaje aumenta hasta un 28%", ha afirmado el coautor del informe INSOCAT 15, Quim Brugué.
"Aunque estamos contentos con que se den prestaciones y se hagan políticas de prevención para reducir la situación de vulnerabilidad, la cronificación de estas condiciones hace evidente que hay un problema de fondo que no estamos afrontando", ha afirmado Xavier Orteu. "Tenemos dos opciones -ha continuado- seguir defendiendo que el trabajo es la manera de superar la precariedad y mejorar las condiciones laborales, o aceptar que no hay mejoras en el ámbito social y pedir un cambio de sistema"
