Cuando se habla de dermatitis atópica se hace referencia a un trastorno crónico y prolongado de la piel que afecta a alrededor de un 5 por ciento de la población adulta mundial y a un 15 por ciento de los niños. Se caracteriza por la presencia de una piel seca, descamada  e irritable y que provoca brotes molestos. Aunque hasta el momento no existe una cura definitiva de la dermatitis atópica, la ciencia no deja de investigar para que el cuidado periódico de la piel con distintos fármacos resulte lo más efectivo posible.

Pero ahora, unos científicos han presentado los resultados de un nuevo estudio en el que concluyen que una novedosa medicación podría aliviar los síntomas de la dermatitis atópica después de una sola dosis.

Hasta el momento, los que padecen esta dolencia debían seguir una serie de pautas que incluyen llevar un estilo de vida adecuado, cuidar especialmente la dieta diaria, aplicarse cremas tópicas y tomar medicamentos como los inmunodepresores. El problema con los inmunodepresores es que pueden provocar efector secundarios indeseados como las náuseas, los mareos, los dolores de cabeza, la hipertensión o, incluso, problemas hepáticos.

Por eso la comunidad científica ha recibido con expectación el resultado del nuevo estudio publicado en Science Translational Medicine que ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Oxford. En el trabajo, los científicos británicos sugieren que un fármaco de nombre etokimab, puede resultar eficaz en la lucha con rebajar los trastornos causados por la dermatitis atópica.

El estudio

El equipo de Oxford reunió a una docena de voluntarios con dermatitis atópica, los cuales recibieron una dosis del citado etokimab, que es un fármaco que incide en una molécula llamada interleucina 33, que trabaja en las respuestas inmunes.

El resultado de la aplicación de esa sola dosis dio como resultado un mes después de su aplicación que 10 de los 12 pacientes mejoraron de manera significativa (al menos en un 50 por ciento) los síntomas de su dermatitis atópica.

Pero es que además, cuando el trabajo científico mostró que un tipo concreto de células inmunes presentes en el torrente sanguíneo se habían reducido en un 40 por ciento. Se trata del eosinófilo y tiene que ver con la sensibilidad de los seres humanos a los alérgenos.

Tratamientos con un aumento de las dosis prometen que los resultados a la hora de bloquear los efectos de la dermatitis atópica aumentarían la efectividad de la medicación. Y además, los científicos piensan que investigaciones futuras podrían posiblemente ampliar la utilidad del etokimab a más tipos de enfermedades inmunes, aunque prefieren ser prudentes y esperar a futuros trabajos.