Los estudios más recientes han podido confirmar que las personas que presentan altos niveles grasa corporal y obesidad tiene más riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer, entre ellos el de mama. Ahora, un grupo de expertos de la Universidad de Louisville, ha publicado un estudio en el que se apuesta por una posible explicación a este hecho: una proteína secretada por las células grasas impulsa el desarrollo del cáncer de mama

El equipo de científicos ha llevado a cabo una serie de investigaciones durante los últimos cinco años que le ha llevado a encontrar esa conexión entre la actividad de una proteína de unión a ácidos grasos adiposos (FABP4), expresada en el tejido graso, y el aumento de las posibilidades de desarrollar cáncer de mama. Al parecer, esta proteína FABP4 es responsable del mecanismo molecular subyacente que promueve el desarrollo del cáncer de mama asociado a la obesidad.

El tejido adiposo en el cuerpo produce FABP4 dentro de las células grasas, donde procesa y distribuye ácidos grasos de cadena larga insolubles en agua. Una cierta cantidad de FABP4 ingresa al torrente sanguíneo en condiciones normales. Sin embargo, a medida que se acumula un mayor volumen de tejido graso, se secreta más FABP4. Es decir, cuando nos volvemos obesos, esta proteína está más presente en el sistema circulatorio.

Los científicos que han formado parte de la investigación creen que puede haber dos formas en que la proteína FABP4 puede estimular el crecimiento del riesgo de sufrir la enfermedad. La primera se produce cuando aumenta la presencia de FABP4 aumenta en ciertos macrófagos –un tipo de glóbulos blancos que se encuentran en la sangre e intervienen en la defensa del organismo contra sustancias extrañas o agentes patógenos, es decir, fomentando la acción del sistema inmunitario– que están asociados al desarrollo de tumores, porque se acumulan en ellos y promueven el crecimiento del mismo.

La otra posible forma es que, cuando los niveles elevados de FABP4 circulan fuera de las células grasas en la obesidad, la proteína promueve el desarrollo del cáncer de mama a través de la interacción directa con las células cancerígenas de la propia mama. Además, la presencia de la proteína FABP4 en el torrente sanguíneo parece alimentar las interacciones entre los componentes tumorales y las células grasas, promoviendo así el desarrollo del cáncer. 

Asimismo, los expertos lograron probar que cuando se inhibe la FABP4, el crecimiento tumoral se reduce en modelos animales a pesar de que el tejido adiposo permanece. A esto se une otra investigación publicada recientemente por el mismo grupo de expertos en el que se demuestra que las dietas ricas en grasas tienen diferentes efectos sobre el desarrollo de tumores. Las grasas buenas no tienen una influencia sobre el cáncer como las que tienen las grasas insaturadas, cuya ingesta frecuente causa numerosos problemas al organismo. A partir de ahora, los científicos quieren centrarse en el desarrollo de métodos de tratamiento dirigidos a controlar la presencia de la proteína FABP4 con medicamentos o anticuerpos específicos.