Las células CAR-T ultrasensibles son una nueva esperanza contra los cánceres de órganos sólidos, o así se desprende de una investigación de la Universidad de Columbia (EE. UU.) publicada esta semana en la revista Science. Cabe recordar que la terapia celular con receptores de antígenos quiméricos T (CAR-T) transforma las células T (un tipo de células inmunitarias) en buscadores de cáncer programados para atacar al contacto. Estas células se extraen del paciente y se modifican genéticamente para que puedan reconocer proteínas específicas (antígenos) que sobresalen de las células cancerosas; después, se devuelven al paciente para que localicen las células cancerosas y las ataquen. En resumen, potencia el sistema inmunitario para identificar y atacar las células cancerosas, y ha transformado el tratamiento de los cánceres de sangre —como la leucemia y el linfoma—. Ahora, una nueva fórmula de células CAR-T altamente sensibles puede ser una estrategia para superar uno de los principales obstáculos de esta inmunoterapia en el caso de los tumores sólidos, y ha conseguido eliminar los de riñón, páncreas y ovario en ratones.

En otras palabras, el estudio supone un avance que pretende superar uno de los principales escollos de este tipo de inmunoterapias en el caso de los tumores sólidos: la falta de un objetivo superficial único y ampliamente compartido. "Curar los tumores sólidos no es fácil, pero este trabajo resuelve una pieza del rompecabezas", dice Michel Sadelain, uno de los autores del artículo. El caso es que, entre los diferentes obstáculos que dificultan la actividad de las células CAR-T en los cánceres sólidos, el primer reto de cualquier terapia celular es localizar todas las células cancerosas. En la sangre es fácil, ya que cada célula está cubierta por numerosas moléculas CD19, que actúan como una baliza de localización. Pero en los tumores sólidos es diferente, ya que las células cancerosas son más diversas y no existe una sola molécula que pueda servir como único objetivo para la terapia celular. En este sentido, se han identificado algunas moléculas que se encuentran en el 25, 50 o 75% de las células tumorales, pero esto no es suficiente para eliminar un tumor.

Desde las CAR-T a las HIT

Ahora, los investigadores de la Universidad de Columbia han descubierto que en algunos cánceres sólidos existe una molécula, CD70, que puede actuar como baliza de orientación para la terapia celular. El equipo creó nuevos métodos para detectar esta molécula y descubrió que sus niveles varían mucho en las células cancerosas, pero que todas tienen unas pocas en su superficie. El siguiente paso fue diseñar un receptor de antígeno quimérico mucho más sensible y altamente selectivo llamado receptor de células T independiente de HLA (HIT), y demostraron en modelos de ratones y células que puede detectar y eliminar células tumorales con una expresión muy baja de CD70. Sophie Hanina, otra de las autoras, apunta que las mencionadas células HIT son "la próxima generación de células CAR-T". "Se pueden programar como una célula CAR-T, pero tienen la sensibilidad de una célula T natural y pueden detectar células cancerosas que solo tienen una cantidad ínfima de moléculas diana", explica.

Entonces, las HIT programadas para atacar el CD70 erradicaron por completo los tumores en ratones con cáncer de páncreas, riñón y ovario, mientras que las CAR-T convencionales rtadicionales solo eliminaron una parte de las células tumorales. Además, las HIT se mantuvieron alejadas de las células sanas, ya que la mayoría del resto de células del organismo no expresan moléculas CD70. Con todo, el siguiente paso es probar esta nueva terapia en pacientes con cáncer de ovario y de otro tipo, ya que estas células también pueden tener potencial en casi otros veinte tipos de tumores —como el glioblastoma (tumor cerebral), que también expresa CD70—.