The Washington Post ha dedicado un artículo a describir qué son los CDR, y afirma que la persecución judicial que están sufriendo es un cambio de estrategia del poder español, que ahora se centraría en "atacar las bases independentistas". "Con los dirigentes de Catalunya en prisión, España golpea a las bases", titula el rotativo norteamericano.
Según el Washinton Post, los CDR son en realidad "grupos vagamente organizados", donde no se pagan cuotas, no se pasa lista, no existen líderes formales, y no hay sedes. "La asistencia a las reuniones semanales es opcional" e incluyen a personas de todas las edades y condiciones sociales, añade. Explica que los CDR han pasado a tener un papel importante en Catalunya desde que la dirección política del país fue encarcelada o se tuvo que exiliar.
"Desde la represión por parte de España de un referéndum no autorizado en octubre sobre la secesión, centenares de los autoproclamados Comitès de Defensa de la República (CDR) llevan a cabo una campaña de desorganización económica, bloqueando carreteras y autopistas y confiscando de forma temporal las cabinas de peaje, desafiando al Gobierno español", indica.
El diario afirma que los activistas de los CDR dicen que no son violentos, pero que "España ve sus actividades de forma diferente" y los acusa de terrorismo. Explica el caso de Tamara Carrasco que fue detenida acusada por la Fiscalía de terrorismo, pero que al juez la ha dejado en libertad acusada tan sólo de desórdenes públicos.
También explica que las protestas pueden ser muy diferentes unas de otras, a causa de la autoorganización de cada CDR, desde una protesta en silencio en Figueres con máscaras de color blanco "que parecía sacada de una película de terror", a la marcha dando vueltas a la cárcel Model de Barcelona durante 24 horas. "Pero en medio de las crecientes tensiones en Catalunya, algunos CDR emprenden acciones más impactantes, como el bloqueo de carreteras o estaciones de tren", señala.
Según el diario, el Gobierno español considera estas acciones "como un sabotaje contra el Estado", y recoge en este sentido manifestaciones del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. "No obstante, algunos expertos en seguridad afirman que esta violencia no se puede equiparar con el terrorismo", afirma. Cita en este aspecto a la politóloga Sònia Andolz.
