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Hace más de dos años, desde que estalló el caso Koldo, que el PSOE se defiende con el y tú más. Las salas de máquinas de la Moncloa y el cuartel general de Ferraz lo niegan; pero así es. También entonan un discurso en el que destacan que ellos no actúan ante la corrupción de la misma manera que lo hace el PP, pero buena parte del argumentario se basa en que los populares cargan a sus espaldas una larguísima lista de tramas sobre irregularidades. Pedro Sánchez ha lanzado este fin de semana el PSOE a la supercampaña electoral de 2027. Se celebrarán entonces las elecciones municipales y autonómicas, así como las generales si el presidente del Gobierno no las anticipa. El sábado los socialistas celebraban un comité federal para ratificar el calendario de primarias para escoger a los candidatos a los municipios y las comunidades. En su discurso se imaginó cómo sería el Estado español de la próxima década, y también advirtió que la vuelta del PP implicaría “un retorno a la corrupción sistémica” de la mano de los ultraderechistas de Vox.

Sánchez se ha pasado los últimos tres años asegurando que, a pesar del complicadísimo Congreso de los Diputados que habían dejado las elecciones del 23-J de 2023 y a pesar de los crecientes casos de corrupción, él gobernará hasta 2027. Este sábado fijó la fecha más allá. Dijo que este 2026 presentará los presupuestos generales del Estado y que en los siguientes meses se celebrarán las elecciones. Convencido de que el resultado le permitirá continuar en la Moncloa, afirmó que habrá “Gobierno progresista” hasta 2031. “Necesitamos este otoño para remontar”, señalan fuentes del entorno de Sánchez, que insisten en que no solo el PP es más corrupto que el PSOE, sino que además el presidente español sufre una campaña de lawfare.

Este 2027 habrá una supercampaña, pero no un superdomingo. El presidente español se ha comprometido a convocar las urnas en días diferentes. Algunos líderes territoriales socialistas respiran más aliviados desde que el presidente español prometió no celebrar un superdomingo; temen que el PP arrase. Tenía este mismo miedo el PNV, que temía que el PSOE se comiera el voto anti-PP-Vox. Sánchez dibujó este sábado en el cuartel general del PSOE los primeros esbozos de la campaña para las municipales y autonómicas.

"La España de 2030 tendrá la economía al servicio de las personas en una sociedad más justa y sostenible, con el 80% de la electricidad procedente de fuentes renovables; donde se trabaje para vivir y no para trabajar; donde se garantice la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres; para los jóvenes, con educación pública universal de cero a tres años, con menos abandono escolar y con un parque público de vivienda que garantice el derecho constitucional; sin renegar del estado del bienestar con la excusa del 5% del PIB en Defensa; erradicando la brecha de género y aboliendo la infamia de la prostitución; blindando el aborto en la Constitución y contribuyendo a un mundo sin guerras ni cambio climático", señaló.

PP y Vox, el "retorno de una corrupción sistémica"

Se trata de una agenda, reivindicó, contraria a la de los pactos de PP y Vox que ya se han vivido en algunas autonomías. Pero más allá de esta cuestión, el presidente del Gobierno reivindicó que un ejecutivo presidido por los populares con el apoyo de los ultraderechistas implicará el "retorno a una corrupción sistémica". Sánchez ya consiguió gobernar después de las elecciones de 2023 gracias al discurso del miedo, y ahora repite la estrategia revestida del lema y tú más. "En 2018 llegué al Gobierno prometiendo limpiar las instituciones de Gürtels, de Kitchens, de policías patrióticas, de partidos dopados por la financiación irregular; y desde entonces hemos pasado de las palabras a los hechos", afirmó girando la tortilla a la situación, asegurando que a pesar de las múltiples tramas de corrupción, en el PSOE no ha habido una de financiación ilegal. 

Este sábado, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se quedó prácticamente solo cargando duramente contra Sánchez. Le siguió, según explicaban algunos de los socialistas por los pasillos, la alcaldesa de Palencia, Míriam Andrés, que denunciaba que "todo el mundo intenta hacer ver que el rey no va desnudo"; a parte de algunas críticas al sistema de financiación pactado con Esquerra Republicana. Pero el resto de líderes territoriales, según explicaban por los pasillos de la sede de Ferraz, animaban a Sánchez a "activar el partido" y hacer "buenas listas y estrategias" de cara a las próximas elecciones, en las que debe quedar claro que los socialistas tienen "tolerancia cero a la corrupción".