El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado este jueves desde Bruselas su "solidaridad" con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su familia después de la imputación de sus hijas en el caso Plus Ultra. A la llegada al Consejo Europeo, Sánchez se ha mostrado convencido de que "todo se aclarará" y ha reivindicado el apoyo del PSOE al exlíder socialista. "Zapatero tiene la confianza de la familia socialista", ha afirmado. El jefe del ejecutivo ha querido desvincular la situación en los tribunales del futuro político en el Congreso y ha defendido que la legislatura continúa plenamente vigente. "Presentaremos los presupuestos y sudaremos la camiseta para sacarlos adelante", ha asegurado, antes de hacer un llamamiento a los grupos parlamentarios para que actúen con "responsabilidad" y faciliten la aprobación de las nuevas cuentas públicas. "Negociaremos con ellos, y si se deben tomar decisiones, las tomaremos efectivamente cuando se produzcan estas hipótesis", ha dicho Sánchez.
Sánchez también ha aprovechado la comparecencia para presionar a sus socios parlamentarios de cara a la negociación de los próximos presupuestos generales. El presidente ha agradecido explícitamente el "tono constructivo" del PNV después de que la formación se mostrara "dispuesta a abordar las conversaciones" sobre las cuentas públicas y ha defendido que hay "muchos motivos" para apoyar unos presupuestos que, a su juicio, pueden garantizar "un horizonte de avance social y rigor fiscal". En este sentido, aseguró que el Gobierno cumplirá con su responsabilidad de presentarlos. "No faltaremos a nuestra obligación", ha afirmado, antes de confiar en que el resto de grupos actúen en consecuencia. "Espero que tengamos la respuesta a la altura del momento que vive España con el voto afirmativo de una mayoría parlamentaria".
Sánchez ha defendido que la mayoría de investidura todavía "se puede articular" en torno a medidas concretas "que benefician a la gente" y ha remarcado que esta ha sido la fórmula de trabajo del Gobierno durante los últimos años. El presidente socialista ha comparado la situación con la de otros ejecutivos europeos que gobiernan en minoría o en coalición, pero ha subrayado que el caso español tiene una singularidad política: "Este es un gobierno de coalición progresista, uno de los pocos que existe". Según Sánchez, ese perfil explica la dureza de la oposición de PP y Vox. "Por eso la derecha y la extrema derecha nos golpean más fuerte", ha afirmado.
Desde Bruselas, Sánchez también se ha pronunciado sobre la reforma migratoria aprobada esta semana por el Parlamento Europeo, que, si la avala el Consejo, permitirá externalizar centros de deportación fuera del territorio comunitario. El presidente español ha arremetido contra una iniciativa que, según ha remarcado, ha sido impulsada por el Partido Popular Europeo (PPE) con el apoyo de la extrema derecha. En su opinión, delegar la gestión migratoria en terceros países es una estrategia “ineficaz” que no resuelve el fenómeno migratorio y que, además, supone “malgastar el dinero”. Sánchez ha advertido igualmente de las consecuencias políticas y simbólicas de la medida y ha asegurado que comporta "un problema reputacional" para el proyecto comunitario. "Trasladamos un mensaje malo para Europa", ha lamentado.