Pedro Sánchez ha comparecido este miércoles en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre los múltiples casos de corrupción que le asedian; al Gobierno que preside, al PSOE, a su entorno familiar y a su fiel escudero José Luis Rodríguez Zapatero. En su discurso inicial los ha intentado perimetrar, clasificar y reducir. 48 horas después de que el Tribunal Supremo condenara a José Luis Ábalos a 24 años de prisión, y a la espera de que Santos Cerdán sea juzgado por el caso Koldo, ha reconocido que sí que hubo un caso de corrupción en el partido, pero lo ha limitado a "la antigua secretaría de Organización del PSOE". Sin embargo, ha asegurado que los casos familiares —de su hermano, David Sánchez, y de su esposa, Begoña Gómez— son ejemplos de lawfare y de "acoso" judicial por el único motivo de pertenecer a su entorno personal. Por otro lado, después de haber entregado toda su confianza a Zapatero, ha situado al expresidente en el limbo. "No podemos sacar conclusiones", ha dicho, ahora que la investigación continúa en marcha y que le han imputado dos delitos más por tener escondidas en una caja fuerte joyas valoradas en 1,3 millones de euros. Nuevamente, ha asegurado que no dimitirá y que agotará la actual legislatura.
Sánchez ha dividido su comparecencia en tres bloques: secretaría de Organización del partido (donde se incluyen el caso de Ábalos y el caso de Cerdán, con cloacas del PSOE y Leire Díez incluidas), Zapatero y familiares. "Son tres cuestiones de naturaleza y escala diferentes", ha afirmado. Según el presidente español, algunos actores políticos y mediáticos intentan "mezclar y equiparar" estos casos "para confundir a la gente y crear una sensación de corrupción generalizada que no existe". Respecto de la sala de máquinas del PSOE, Sánchez ha dicho que él no conoció nunca ninguna de las tramas. "Yo no las habría tolerado nunca", ha dicho, cosa que ha provocado las risas de los diputados del PP y Vox dentro del hemiciclo. Dicho esto, ha aseverado que su partido no se ha financiado nunca de manera irregular.
Sánchez ha marcado esta vez distancias con Zapatero. Ha vuelto a apelar a la presunción de inocencia y ha reivindicado su trabajo cuando presidió el Gobierno. Pero ya no lo ha situado como víctima de ninguna persecución judicial. Ha admitido que su antecesor en el cargo "tiene que responder a algunas preguntas". Y ha reconocido que todavía no se pueden extraer conclusiones sobre el caso. Sin embargo, ha asegurado que el rescate de la aerolínea Plus Ultra, que contó con el aval del Consejo de Ministros de Sánchez, fue perfectamente legal, y que su ejecutivo no tuvo nada que ver con cualquier conducta irregular de Zapatero.
La tercera pata del discurso ha estado dedicada a los procedimientos judiciales contra David Sánchez y Begoña Gómez. "Para mí no es fácil hablar de ello, porque son casos que afectan a personas que quiero", ha dicho, cosa que también ha provocado burlas por parte de la bancada popular y voxera. El presidente español ha sostenido que ambos casos responden a una estrategia de "acoso". Ha descrito un mecanismo basado en la "difusión de informaciones falsas", la presentación de denuncias por parte de organizaciones vinculadas a la ultraderecha y la apertura de procedimientos judiciales que se alargan durante años. Sánchez ha reivindicado la inocencia de sus familiares.
En el caso de su hermano, ha recordado que la plaza pública investigada fue creada cuando él no ocupaba ninguna responsabilidad en el PSOE. Sobre su esposa, ha remarcado que empezó a colaborar con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) antes de que él fuera secretario general socialista y ha asegurado que "la cantidad total que ingresó por dirigir la cátedra extraordinaria y desarrollar un software asciende a un total de cero euros".
