El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha regresado este lunes antes de las ocho de la mañana en el Palau de la Generalitat para reanudar su trabajo al frente del Govern. Hacía cuatro semanas que no volvía, desde que el 17 de enero fue ingresado en el Hospital Vall d'Hebron por una infección. Le esperaban dentro del Pati de Carruatges que da acceso al Palau su jefe de gabinete, Eduard Rivas, y la jefa del gabinete de comunicación, Rosa Fernandez. Illa ha bajado del vehículo y ha subido por las escaleras que conducen a la galería gótica con total normalidad, sin las muletas que sí necesitaron para abandonar el Hospital Vall d'Hebron hace dos semanas.
El president ha vuelto visiblemente más delgado. Ha perdido seis kilos de peso, consecuencia de la pérdida de masa muscular provocada por la drástica parada en su habitualmente intensa actividad física. El primer acto del president este lunes ha sido pronunciar una declaración institucional en la que ha valorado la respuesta del Govern ante estas cuatro semanas especialmente intensas, a raíz de la crisis de Rodalies y los diferentes episodios de alertas meteorológicas. Desde el primer momento ha expresado su apoyo a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y al conseller de Presidència, Albert Dalmau. De hecho, el discurso se ha grabado unos minutos antes de su emisión y, aunque se ha emitido a las 8 y 10 de la mañana, se han escuchado las campanadas de las ocho.
No obstante, con su discurso, de ocho minutos, ha querido dejar claro que retomaba las riendas del Govern. "Sé lo que el país necesita. No es tiempo de fatalismos", ha asegurado. Ha hecho su discurso delante de la puerta que da acceso al Saló dels Diputats, la antesala a su despacho. Ante la escultura de Sant Jordi y una senyera. Sin prensa ni cámaras, aparte de los equipos de la Generalitat.
Tratamiento médico en el Palau
El president, que siempre ha hecho bandera de los valores del humanismo cristiano, ha reivindicado en su discurso la necesidad de recuperar la política de los valores humanos, que pone por delante de todo el sentido de humanidad, y ha aprovechado este lunes de carnaval para dedicar el primer acto oficial de su agenda a la firma a las doce y media de un convenio entre la Generalitat y la Conferencia Episcopal Tarraconense para la cesión de patrimonio inmobiliario para vivienda social.
Illa anunció que volverá a sus funciones de manera gradual. Este lunes, aparte de los dos actos que figuran en la agenda pública —la declaración institucional y la reunión con la Conferencia Episcopal— tiene previsto comer en la Casa dels Canonges y recibir el tratamiento que aún se le ha de aplicar en el Palau de la Generalitat. La previsión es que vuelva a casa a las 7 de la tarde.
Durante su ingreso hospitalario y aparte de su equipo más cercano, Illa se reunió con el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, y la consejera de Salud, Olga Pané, así como con el presidente del Parlament, Josep Rull, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Una vez regresó a su casa para seguir la hospitalización domiciliaria, ha mantenido videoconferencias con diferentes consejeros.
Sobre la mesa de su despacho, aparte del desbarajuste de Rodalies, Illa se ha encontrado entre las carpetas más urgentes la negociación de los presupuestos de este año, que el Govern ha anunciado repetidamente que quiere aprobar antes del 31 de marzo, aunque ERC asegura que las conversaciones todavía no han comenzado, lo que hace ya mucho difícil cumplir con este calendario.
