El tema del día en las portadas de Barcelona es la decisión del president exiliado Carles Puigdemont de fundar un nuevo partido sin esperar a la decisión del PDeCAT. Este culebrón político, más largo que un día sin pan, sirve a Ara y a El Punt Avui para abrir sus portadas. Ambos diarios dicen lo mismo. Unos, directamente. Otros se lo hacen explicar a otro exiliado, el exconseller Lluís Puig.

La Vanguardia, que en este asunto ya ha hecho su apuesta —y no pasa por Waterloo—, opta por el menosprecio clásico de darlo en una columna y abrir con un hecho de trascendencia relativa como el nivel de actividad del aeropuerto del Prat. Es muy bajo, de un 20%, claro, pero el diario se esfuerza para venderlo con entusiasmo y hasta parece algo. La indiferencia de este diario en portada por el embrollo de PDeCAT, JxCat y etcétera, viene marcada por la hostilidad a los presidentes 130 y 131. A modo de evidencia anecdótica, no hace mucho, una firma de referencia, para no citar a Puigdemont, y quizá para desairarlo, hablaba del "Muy Honorable president, sea Pujol, Mas o quien había sido alcalde de Girona". Nada, es un cuentito, pero evidencia una actitud que ahora sería largo y aburrido de explicar.

El Periódico tiene una disposición parecida, un puntito más agresiva. Puigdemont es alguien que "rompe" y "fractura". También lo llama "expresidente" —entre comillas, como queriendo decir— y Waterloo, que vendría a ser un equivalente de La Moncloa pero con aroma de chocolate Godiva —o de moules-frites, que suena más despectivo y grasiento. Mucho humo para tan poca hoguera.

Pacto Nacional en Madrid

En los diarios de Madrid, hace exactamente un mes, las portadas de la derecha mediática apuntaban sus titulares contra Ciudadanos, haciéndose los ofendidos porque un partido españolista se pusiera bien con Pedro Sánchez "aunque había reabierto la negociación con Catalunya", como decía El Mundo o, según el titular de La Razón, más esmerado, "a pesar del pacto PSOE-ERC". Hoy, el diario cuasi ultra —follow the money, pero este es otro tema— repite titular ("Cs mantiene la relación con Sánchez pese a anunciar la mesa con Torra") y el diario de Planeta, tranquilo y situado, anuncia que "PSOE y Cs reafirman su alianza con vistas a los presupuestos".

ABC no ayuda porque el Rey ocupa su portada, quizás en desagravio por la bronca de ayer en un acto protocolario, otro más. Estas últimas semanas, sin embargo, también se ha colocado junto a los que promueven algún tipo de entendimiento con Cs y el PP que pueda liberar a Sánchez de la carga de Podemos y los partidos soberanistas. Políticamente, parece que la nueva normalidad & la represa consiste en este Pacto Nacional que a El Mundo tanto le cuesta digerir.

El País, coincidiendo con el cambio de director, ayuda a la causa poniendo entre paréntesis el relato que retrataba al PP como un partido de mercachifles, que promovía en Bruselas el endurecimiento de las condiciones del fondo europeo de reconstrucción para España. Estos últimos días se limita a presentar a Pedro Sánchez como protagonista de una diplomacia incansable con los países llamados "frugales" para que el dinero europeo llegue en las mejores condiciones. Hoy abre portada con esta historia. Lo complementa, con mucha maña, el acuerdo entre PSOE, Podemos, Cs y PP para "reforzar la sanidad", que podrá lucirse en Bruselas como una prueba de unidad política, y bla, bla, bla. A ese acuerdo, hoy por hoy, se opone el PNV, siempre tenido por baluarte del juicio y la ponderación: lo ve como una operación recentralizadora sin compromiso económico, un brindis al sol.

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