Rodalies es un martillo pilón para el Govern, al que la realidad desmiente, lo que socava la confianza de los ciudadanos. Este sábado ha pasado justo al revés de lo que vivimos el pasado jueves, cuando las portadas cayeron de cuatro patas en las palabras del Govern sobre Rodalies y se creyeron que el servicio de Rodalies se recuperaría, pero por la mañana no salió ningún tren. En cambio, hoy ha pasado justo lo contrario. El Govern anunció a las 3 de la madrugada que el servicio de Rodalies estaría suspendido este sábado, pero la realidad es que los trenes circulan, aunque de manera parcial y con afectaciones en algunas líneas. A esas horas, los diarios de papel ya no tenían tiempo de anunciar esta suspensión, y esta vez, fue un acierto, porque hubieran vuelto a caer en la trampa. Las portadas de los diarios catalanes no dan por hecha una suspensión total que finalmente no se ha producido, y se curan en salud, lo que les ha permitido ajustarse a la realidad de la situación. Por suerte, hoy es sábado y la afluencia de viajeros no es la misma que en un día laborable. Lo que no ha cambiado es la desconfianza de los ciudadanos en un servicio que, a los retrasos y las incidencias habituales, se suma ahora la incertidumbre y la desconfianza. Lo resume muy bien un titular de El Periódico: “Yo ya no me fío”, y es que eso es lo que piensan muchos usuarios, los maquinistas que creen que la reanudación del servicio se ha hecho sin garantías de seguridad, los partidos de la oposición y las organizaciones independentistas que dicen basta porque lo consideran un reflejo del deterioro de los servicios básicos de Catalunya.
“El Govern plantea parar Rodalies en los puntos de riesgo”, dice el titular principal de La Vanguardia, que lo ilustra con una imagen de la vía de la R1 que quedó inutilizada por un desprendimiento de tierra y rocas horas después de la exhaustiva revisión que los técnicos de Adif y los maquinistas habían hecho de la red. Dice el diario de los Godó que un nuevo desprendimiento reabre la crisis de confianza en la red y que los trenes vuelven a circular en Cataluña con los retrasos y las incidencias habituales; también que la AP7 abrirá hoy un carril, pero que la reparación del muro que cayó sobre el tren de Rodalies en Gelida todavía tardará un par de semanas. En el diario Ara también abren con la reapertura “en precario de Rodalies”, que ilustran con una fotografía de trabajadores de Renfe homenajeando al maquinista muerto en el accidente de Gelida en un acto a las puertas de la estación de Sants. En El Punt Avui, en cambio, lo que destaca de la crisis ferroviaria es que ha aparecido Boro, el perro de Iryo perdido en el accidente de Adamuz, y que un exdirectivo de Adif ha sido exonerado por el accidente de Angrois de 2013, mientras que el dossier está dedicado al uso del catalán que se hace en la Cataluña Norte.
El ministro Puente, en el punto de mira en Madrid
En paralelo al caos en el sistema ferroviario en Catalunya, sigue el goteo de noticias sobre el accidente del alta velocidad en Adamuz que causó 45 víctimas mortales y las posibles causas, que apuntan al quebrantamiento de la vía antes del paso del Iryo, una cuestión que en otras portadas es la noticia más importante, como en el caso de El Periódico y de los diarios de Madrid. “Puente (el ministro) pone ahora en duda la fabricación de los raíles”, titula El Mundo, un resumen del primer informe oficial que dice “confirma que la vía colapsó antes del accidente”. En la misma línea va La Razón, que titula con un contundente “la vía ya estaba rota” y reprocha al ministro Óscar Puente que no dimita y que se aferre a un posible defecto de fabricación en el material para exonerar a Adif. El ministro también es el objetivo de la portada del ABC, que titula que “Puente atribuye a la ‘mala fortuna’ el accidente pese a las evidencias que apuntan a Transportes”. El decano de la prensa conservadora dedica la fotografía a Mario Samper, uno de los viajeros del Alvia que chocó contra el Iryo, y que fue quien alertó a la Guardia Civil de la magnitud de la tragedia y que explica cómo vivió aquella trágica noche. “Agente, vengo del descarrilamiento”. “¿De qué descarrilamiento? Compañeros, hay otro tren”. El País también abre con otros testimonios de la tragedia, como los de Francisco Arroyo y su hijo Víctor, a los que describe como “los héroes del vagón 4 del Alvia”, que estuvieron rescatando durante más de una hora a pasajeros de los vagones volcados antes de que llegaran los equipos de emergencias. El diario de Prisa también recoge que Puente ve un posible defecto de fábrica y ordena revisar los raíles del lote de Adamuz.







