Hoy toca un poco de conspiranoia. Un día es un día. Es que da toda la impresión que la Audiencia Nacional ha programado la comunicación de la "sentencia Trapero" de manera que pase desapercibida. Primero filtra el resultado sin el razonamiento la noche del martes, cuando los diarios impresos ya han decidido la portada. Algunos incluso la han cerrado. Esto la Audiencia Nacional lo sabe perfectamente. Pese a ello, las portadas de Barcelona lo mostraron tan grande y principal como pudieron. Las de Madrid, en cambio, como las cosas se torcieron, o no lo dan o sale pequeño.

Hoy, sin embargo, para un diario de papel, es un tema quemado, porque el titular-titular ("Trapero, absuelto") ya lo diste ayer. Además, la sentencia dice lo que dice y no tienes más remedio que morir en títulos tipo "La AN censura la investigación con que el Supremo condenó el 1-O", "El tribunal desacredita el relato de la Guardia Civil en el juicio a Trapero", o "Los jueces de Trapero tumban la investigación por falta de pruebas", una cosa así. A ver, con la mano en el corazón: de los ocho diarios que aquí se ven, sólo dos, Ara y El Punt Avui, tienen arrestos para publicar titulares así, cosa que hacen, mal que bien. El resto no los tocarían ni con un palo.

Además, hay donde refugiarse. Sea la moción de censura de Vox —esta patochada, como la llamó el diputado peneuvista Aitor Esteban—, el penoso récord español de ser el primer país con más de un millón de contagiados de la Covid-19, o el apoyo del Papa Francisco a las uniones civiles entre homosexuales. Había como escapar de la "sentencia Trapero", vamos.

Mentiras y cordones sanitarios

Algunos lo hacen con maña y efectismo, como El Periódico, que repasa las mentiras pronunciadas por el líder de Vox en el Congreso. El Mundo se hace un lío gramático. ¿Qué quiere decir "firmar un cordón sanitario"? ¿No será "formar"? Nunca lo sabremos. La Vanguardia abre con el Papa, que propone un artefacto jurídico que ya existe en varios países, por ejemplo Francia (con tres variantes), y que el PP quería impulsar aquí en tiempos de Aznar, pero se asustaron. Sale Trapero, sí, en un tratamiento tipo ¡Hola! aunque el título no es "Trapero nos enseña su casa" sino "Trapero, a la espera de cargo". A El País le ha podido la mitomanía y se ha acordado de otra  famosa portada del 26 de septiembre de 1979, donde se ve a Adolfo Suárez solo y abandonado en el banco del gobierno, una imagen mítica de la mítica fotoperiodista Marisa Flórez.

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En fin, que los diarios se han acoquinado y pasan de puntillas por la sentencia de la Audiencia Nacional. Se entiende (o no). Va cargada de frases y comentarios demoledores que no sólo refutan el relato policial, judicial y mediático del 1-O que nos llega desde Madrid (concepto). Los jueces lo descalifican de arriba abajo: "no se corresponde con la realidad", "no hay ningún elemento incriminatorio, resultado de la prueba," "son numerosos los hechos que funcionan como contraindicio"… Consideran "débil" la "percepción" del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la represión policial del 1-O. Al teniente coronel Daniel Baena, jefe de la  desacreditada investigación le toca la más fea: "Parte de la conclusión a la que quiere llegar". Los jueces, tan educados, hacen un gran esfuerzo para evitar palabras como "mentirosos" o "manipuladores",  i para evitar proclamar que los investigadores ya habían incriminado a los acusados antes de ponerse a investigar.

La sentencia no es sólo envía a la basura centenares de portadas chillonas, decenas de editoriales solemnes y olímpicas, y dos docenas de libros onda Ni Para Tí Ni Para Mí, Sólo Se Ha Hecho Justicia. También avisa de que los mismos que investigaron un resultado previamente encargado, quienes lo aceptaron para formular la acusación y los que fabricaron la instrucción, todos esos, un día, pueden aplicar el mismo procedimiento a quien les apetezca. A ti también.

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