Si no hay investidura el proceso queda “atascado”. Este ha sido el mensaje del candidato, Artur Mas, a la CUP. El último mensaje de la última página del discurso con que esta tarde ha abierto el candidato de Junts pel Sí el debate de investidura, que mañana seguirá con la intervención de los grupos.

Horas después de que en este mismo hemiciclo se aprobara la resolución pactada por Junts pel Sí y la CUP que da por iniciado el proceso de desconexión con el Estado español, el president ha advertido que “una vez constituido el Parlament, eso pasa por que haya investidura y por lo tanto nuevo Govern”. “Sin investidura no hay Gobierno definitivo, y consecuentemente el proceso queda atascado; al menos durante un tiempo”, ha advertido.

Las palabras de Mas dan respuesta a una inquietud muy presente durante toda la jornada en los pasillos del Parlamento. JxSí ha aceptado una resolución que compromete el Parlament y el Govern a desobedecer las instituciones del Estado y el Tribunal Constitucional, pero no ha obtenido a cambio el compromiso de la CUP a apoyar la investidura.

Esta situación inquieta a los diputados de JxSí, conscientes de que como grupo no pueden renunciar a su candidato. Pero también a la CUP que, de nuevo, es objeto de todas la miradas. El grupo mayoritario ha aceptado impulsar una resolución muy contundente, mucho más de lo que habría querido, y eso reduce el margen de los cuperos para explicar su no disposición a mover pieza.

En JxSí ya hay quien se pregunta si la estrategia negociadora ha sido la adecuada, mientras que otras voces intentan encontrar un resquicio de optimismo en la valoración que los cuperos hacían del discurso.

Aunque se da por descontado que no habrá investidura en primera votación, se mantiene todavía la voluntad de intentar que sea posible en segunda vuelta. Esto obligará a intensificar los contactos en las 48 horas que, según el reglamento, hay entre el primer pleno de investidura y el segundo. Unos contactos a los cuales quieren contribuir también las entidades civiles que apoyan este proceso.

Encrucijada

Según el candidato, Catalunya se encuentra en una encrucijada de caminos en que "la decisión colectiva señalará el rumbo para muchos años y para muchas generaciones" y donde tocará escoger "entre subordinación y libertad".

La conclusión de Mas ha sido clara: “de la mayoría depende que no haya bloqueo ni pérdida innecesaria de tiempo para iniciar el proceso que nos tiene que llevar al Estado catalán”. Cuando se ha levantado la sesión, y después de unos días en que la CUP había conseguido trasladar la presión a Junts pel Sí, se ha escuchado cómo la pelota volvía a caer en el techo cupero.

Era el punto y final de una hora y media de intervención. Con una primera parte donde el candidato ha explicado el camino que ha llevado el proceso hasta donde está hoy y hasta el pleno que ha empezado esta mañana.

Ya aquí se ha referido a la declaración aprobada horas antes para asegurar que ha sido fruto del diálogo y la negociación, con cesiones mutuas en beneficio de un acuerdo. “Cada parte cede en alguna cosa para llegar a un todo”, ha remachado. Era el primer aviso del candidato.

Terceras vías

También en este repaso ha dedicado referencias a la respuesta del Estado ante el proceso catalán. Uno respuesta que ha contrastado con la que han obtenido Escocia o el Quebec de estados con democracias de calidad.

“En las democracias de baja calidad o en las pseudodemocracias, se utilizan la fiscalía, la policía y los tribunales para frenar o abortar la voluntad popular”, ha reprochado.

Para Mas, las querellas del 9N son "la última expresión de la prepotencia, la miopía política y el orgullo imperial herido de un Estado que ni escucha, ni habla ni negocia aquello que no le gusta". De hecho ha querido advertir que las tres querellas que hoy transitan por el TSJC no serán las únicas.

La crítica al Estado español ha estado presente también en la última parte de la intervención. En este punto, el candidato ha dado un repaso histórico de lo que ha descrito como “terceras vías”, desde las Bases de Manresa hasta el Estatut del 2006, para concluir que, después de todos este recorrido, Catalunya sigue sin poder decidir en cuestiones “elementales”.

Esto no ha evitado que el candidato insistiera en que todavía "hay margen para el diálogo y la negociación".

El Estado quiere destruir

“En el fondo es la intolerancia del Estado español, sobre todo de sus élites administrativas, económicas, políticas, periodísticas, intelectuales e incluso religiosas, de aceptarse como un Estado plurinacional”, ha lamentado para concluir acto seguido: “el Estado no quiere comprender, quiere destruir”.

Esto no ha evitado que el candidato insistiera en que todavía "hay margen para el diálogo y la negociación".

Entre la introducción y la conclusión, se ha desplegado el grueso de la intervención con un detallado repaso de lo que tiene que ser su programa de gobierno con especial énfasis en los medidas de cariz social pactadas con la CUP –vivienda, salud, enseñanza, cohesión social...–, hasta llegar a los compromisos para la creación del Banco central de Catalunya y la Hacienda propia. En conclusión, las razones que tienen la CUP que permitir el acuerdo que saque adelante la investidura.