A finales de esta semana podría producirse la reunión entre los equipos negociadores de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Queda menos de un mes para la disolución de las Cortes Generales, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, parece el líder con más posibilidades para ser candidato. Eso, a pesar de que no cuenta con apoyo suficiente para ser investido. Así, si no llegan a un acuerdo que le proporcione una mayoría, el escenario será de elecciones. Conscientes, los cabezas de lista de las fuerzas españolas ya han empezado a reforzarse, cerrando disensiones internas y exhibiendo la máxima disposición al pacto con el resto de partidos.
Sánchez, negociación sin vetos
En un intento de conseguir sacar adelante su investidura, Sánchez aseguró el sábado al comité federal que intentaría “enriquecer” el texto del pacto suscrito con C's. Está dispuesto a trabajar “sin líneas rojas” a fin de sumar a Podemos, y si se producen enmiendas al texto, será sometido nuevamente a las bases. Ahora bien, según fuentes socialistas, el texto será modificado con añadidos, en ningún caso sobre reformas profundas, medida que para Podemos no parece ser suficiente.
En el mismo comité federal Sánchez salvó su candidatura, con el aplazamiento del congreso donde tendrá que elegir secretario general. Así pues, no se tendrá que enfrentar a la lideresa andaluza, Susana Díaz, por ahora, si es que ésta tenía intenciones de presentarse. Ahora bien, Díaz le recordó que no puede pactar con Podemos. En virtud de la resolución de la reunión de los barones en diciembre, no es posible pactar con partidos que quieran “romper la unidad de España”.
Por tanto, los caminos a explorar parecen cortados, aunque la voluntad negociadora del secretario general lo podría colocar en una situación menos desfavorable, si hay nuevos comicios. Eso, a pesar de que el propio líder de Podemos, Pablo Iglesias, instó a tratar la cuestión del referéndum catalán en una mesa aparte, que no convence al primer secretario del PSC, Miquel Iceta.
Rivera y las encuestas
Si mañana hubiera nuevas elecciones, el líder de C's, Albert Rivera, sería el principal beneficiado según las encuestas, que auguran un incremento electoral a su formación, y una gran popularidad para él. Aunque es consciente de ello, acostumbra a decir que "no es el escenario que querrían”. Así, después de conocer los datos reales del déficit español, su economista, Luis Garicano, indicó que estaban dispuestos a “sentarse con el diablo”, motivo por el cual accederán, según ellos, a una mesa con Podemos.
Ahora bien, los naranjas insisten en que las reformas que necesita la economía española, como el Pacto Nacional por la Educación, o la ley de Presupuestos, necesitan la mayoría en el Senado del Partido Popular (PP). Por este motivo, y porque la política económica de los morados no es la que prefieren, intentarán sumar el PP al pacto. Su líder, Mariano Rajoy, no lo quiere. Pero si hubiera nuevo escenario de elecciones, C's podría salvar sus muebles. Fuentes consultadas por este diario afirman que Sánchez ya es consciente de que, con Rivera, no dudaría de pactar con Génova, si le sirviera para la formación de gobierno.
Sin embargo, fuentes próximas a los naranjas explicaron a El Nacional que temen repetir la “mala experiencia” de las pasadas elecciones. C's partió con una ventaja electoral que fue aminorando, según las mismas fuentes, por errores cometidos en campaña a la hora de los tempos de presentar el programa, o las palabras altisonantes de algunos de sus diputados, en relación con las cuestiones de género.

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón / EFE
Iglesias, (el otro) referéndum
Iglesias ha retrocedido posiciones en la última semana. Aunque prefería una mesa bilateral con el PSOE y otra para pedir a C's que se abstuviera, finalmente accederá a un encuentro a tres. Las formas de Iglesias han cambiado: De "la cal falta viva" de los GAL, a regalar libros a Sánchez, muestra una cara renovada de amabilidad para el PSOE, quizás en un intento de evitar que las formas lo distancien de los socialistas y del electorado.
Además, el podemita ha hecho un golpe de efecto en el último minuto. El día que se ratificaba la decisión de nombrar a Pablo Echenique como nuevo secretario de organización, Iglesias propuso pasar por las bases cualquier acuerdo, tanto de gobierno, como no. Con este gesto consiguió evitar que se hablara de las disensiones internas sobre si el antiguo secretario era más próximo a su número dos, Íñigo Errejón, que Echenique. Pero al mismo tiempo, se aseguró que la decisión última de Podemos recayera en las bases y no sobre él y la cúpula de Podemos. No se conoce la pregunta del referéndum interno. Ahora bien, todo apunta que, ante las dificultades para casar la política económica de Garicano con la del economista morado, Nacho Álvarez, el dilema final sea sobre la base de facilitar un acuerdo entre PSOE y C's, o contrariamente, ir hacia a elecciones.
Errejón insiste en que los comicios “no serían el escenario más deseable” y fuentes del partido aseguran que cederán, pero “no “traicionarán” las bases, en función de aquello indicado por Nacho Álvarez en temas económicos. Tampoco quieren apurar hasta el último minuto. Así las cosas, no parece que el acuerdo con los naranjas sea posible, ni con el “gobierno parlamentario” que propone al PSOE: es decir, que manden Sánchez y Rivera, y colocar a Iglesias en el parlamento u otros cargos institucionales (RTVE, BOE...).
Rajoy reafirma liderazgo
El presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha acallado las voces que cuestionaban su candidatura en la última semana. Éstas parecían provenir del sector más joven del partido, sus vicesecretarios Andrea Levy, Fernando Martínez-Maíllo, Javier Maroto y Pablo Casado. De hecho, entre los entornos próximos a estas personas, eran habituales las críticas a la corrupción dentro del PP, y una muestra evidente de cierta incomodidad ante la inacción de los mecanismos de la formación para alejar casos como el de Rita Barberá.
Sin embargo, Rajoy afirmó que él "no haría como el expresidente a Artur Mas", es decir, un paso al lado en último minuto. Pero por si las palabras del presidente del PP no eran tajantes, el líder gallego, Alberto Núñez Feijoó, anunció que se presentaría a las elecciones gallegas. El mensaje contiene una clave interna, y es la desaparición del mapa del heredero con más aceptación con que podría haber contado la formación. Así las cosas, Rajoy se ve en un escenario de precampaña, donde no duda al enviar promesas como la de finalizar la jornada laboral a las seis de la tarde, y equiparar los husos horarios a los de Portugal.
Eso, a pesar del que escenario económico que deja su gobierno no lo acompaña, y tampoco lo haría con ningún otro de los líderes, asumiendo que en caso de haber elecciones, o no, las finanzas españolas serán un regalo envenenado para cualquiera de los cuatro que ya se preparan.