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El papa León XIV ha desatado la alegría en el barrio del Eixample de Barcelona en su recorrido con papamóvil por la calle Rosselló en dirección hacia la Sagrada Família. Esta era la gran cita del pontífice en la capital de Catalunya para bendecir la torre de Jesús en el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. Este recorrido en el coche descubierto ha sido el gran encuentro de León XIV con los vecinos de la ciudad, que han llenado las aceras y parte de la calzada entre una fuerte presencia policial. Ayer, ya se celebró un acto multitudinario en el Estadio Lluís Companys, pero hoy los católicos barceloneses y curiosos que querían participar del acto lo han podido ver mucho más de cerca. Tal como ha ido haciendo durante toda la visita al Estado, que comenzó el fin de semana en Madrid, el pontífice ha sonreído en todo momento durante el recorrido, saludando a los fieles con las manos, y alzando los pulgares de vez en cuando. También ha aprovechado, como ha sido la tónica habitual de estas jornadas, para bendecir a los bebés que los padres le han ido brindando.

León XIV, con el papamóvil / Foto: Carlos Baglietto

Senyeras y esteladas durante todo el recorrido 

Si la presencia de banderas españolas durante la vigilia en Montjuïc de este martes fue muy destacada, este miércoles en la calle Rosselló la muestra ha sido mucho más variada. Han seguido predominando las banderas vaticanas (su amarillo limón se confundía con algunas pancartas reivindicativas en fachadas de escuelas con los docentes que piden más recursos), pero también ha habido una fuerte presencia de esteladas y senyeras, más allá de la concentración convocada por la ANC. Pero, sobre todo, si León XIV ha visto algo han sido brazos alzados y móviles en mano, ya que todos los barceloneses querían grabar un recuerdo de esta visita papal en una jornada histórica para la ciudad, ya que quedará bendecido el punto más alto de la basílica de la Sagrada Família, uno de los grandes iconos de la capital de Catalunya.

León XIV a su paso por la calle Rosselló / Carlos Baglietto

El ambiente en todo momento ha sido muy familiar, con personas de todas las edades. Desde abuelos y abuelas que recordaban las visitas de predecesores como Juan Pablo II o, más recientemente, Benedicto XVI, pero también muchos adolescentes, familias y niños que salían de las escuelas todavía con el uniforme puesto y que han disfrutado tanto del momento en que han visto pasar al Papa como del rato en que lo han esperado haciendo ondear banderas. En algunos momentos, parecía que las familias esperaban la llegada de los Reyes Magos, si no fuera por las temperaturas del mes de junio y, evidentemente, por las diferentes con referencias al pontífice. Como suele pasar siempre que hay algún evento multitudinario en Barcelona, y más en plena temporada turística, también había algún turista despistado que se ha enterado al momento de que el obispo de Roma pasaría con el papamóvil. En esta ocasión, no puede ser porque no haya habido una fuerte campaña de publicidad para dar la bienvenida al Santo Padre. Estos visitantes también lo han grabado y, en algunos casos, han intentado hacer un directo en las redes sociales para compartirlo, pero la gran afluencia de gente ha colapsado los servicios de telefonía móvil.

Balconadas reivindicativas

Barcelona ha sido, desde siempre, una ciudad muy reivindicativa. Durante la visita papal, esta característica no se ha diluido y se han convocado diferentes manifestaciones en contra de su presencia y también del dinero público que se ha destinado, teniendo en cuenta que ha coincidido con las huelgas de los docentes y de otros colectivos profesionales. Si León XIV ha alzado la mirada durante su recorrido, que ha comenzado junto a la Casa de les Punxes, otra de las obras del modernismo en la ciudad, habrá visto, además de personas que lo aplaudían y le sonreían a su paso, también muchas banderas del colectivo LGTBI, palestinas y de países de todo el mundo en los hogares de los vecinos del Eixample. Y una gran presencia también de esteladas y senyeras. 

A pie de calle, también había personas que tenían peticiones concretas para el santo padre. Un colectivo de mujeres cristianas feministas, por ejemplo, lo ha recibido con la alegría correspondiente, pero también con el objetivo de pedirle que se repiense su presencia en la Iglesia, donde consideran que están relegadas a un papel que no les corresponde. En este sentido, han lamentado que, a pesar de que durante las misas la presencia femenina es muy mayoritaria, "si somos diez, nueve somos mujeres y el otro es el cura", después no se las tiene lo suficiente en cuenta.

También quien, a pesar de no ser católico y no sentir ninguna simpatía especial por el pontífice, ha querido salir a la calle para reivindicar la lengua y la cultura catalana en el centenario de la muerte de uno de sus grandes exponentes, Antoni Gaudí, y después de la polémica que se generó antes de la visita por el uso que haría de la lengua el pontífice. Durante la mayoría de los actos, León XIV ha combinado el catalán y el castellano, una lengua que domina, ya que durante muchos años estuvo destinado en Perú. En cambio, los cánticos dedicados a su figura han sido, en su inmensa mayoría, en lengua castellana. Desde el ya clásico "esta es la juventud del papa", que gritaban niños, adolescentes y algunos adultos o incluso abuelos, hasta la innovadora "Papa León, te queremos un montón".