Como una metáfora del eclipse solar total de este 12 de agosto de 2027, el primero visible en la península ibérica en más de un siglo (1912) y el primero en la Europa continental desde 1999, en el pequeño país nuestro de cada día las infraestructuras también tuvieron su eclipse, total o parcial, aunque en este caso casi ya no es noticia. El aeropuerto de El Prat sufrió un fallo eléctrico en la torre de control que provocó retrasos y la suspensión de varios vuelos; la AP-7 con destino hacia el sur del país quedó bloqueada con retenciones de más de veinte kilómetros y los trenes regionales con dirección hacia Tarragona y les Terres de l'Ebre sufrieron una incidencia grave en la infraestructura de la estación de Castelldefels, y los vagones repletos de gente eran realmente tercermundistas.
Vamos, en Rodalies de Catalunya el eclipse total al que estamos acostumbrados desde hace años, y en la AP-7 y El Prat, eclipse parcial, aunque en la autopista, al paso que va, está en camino de convertirse en total. Ya sé que uno es muy pesado y el eclipse, el solar, merece la atención de un acontecimiento muy excepcional. Pero para eso ya está el resto del diario, donde la información es amplia, completa y al instante. Y aprovecho para darles las gracias, ya que, según los datos de OJD del pasado 10 de agosto, hemos encadenado 22 meses al frente de la prensa digital en catalán y hemos cerrado con 2.774.326 usuarios únicos, y El Nacional tiene la comunidad de información en catalán más grande en redes sociales, donde destaca su liderazgo en Instagram.
El aeropuerto de El Prat sufrió un fallo eléctrico en la torre de control que provocó retrasos y suspensiones, la AP-7 quedó bloqueada con retenciones de más de veinte kilómetros y los trenes regionales con dirección al sur sufrieron una incidencia grave en la estación de Castelldefels
La situación en El Prat ha sido un verdadero caos, justo el día que se anunciaba el mejor mes de julio de la historia, con 5.871.137 pasajeros, lo que representa un crecimiento del 6 % respecto al mismo mes del pasado año. En los siete primeros meses del año, han utilizado la infraestructura 34,2 millones de pasajeros, lo que representa también otro récord. Por eso, el caos de este miércoles no ha sido una cosa cualquiera y la grave avería en la alimentación eléctrica de la torre de control ha paralizado por completo despegues y aterrizajes. A esta situación de saturación que padece regularmente se añade otro factor, además de la avería: la huelga del personal de Groundforce, que ya acumulaba 150 vuelos cancelados y el consiguiente problema de las maletas. Las redes sociales no hacían más que relatar situaciones personales de pasajeros, imágenes de pantallas cambiando constantemente y, como resultado, innumerables pasajeros perdiendo sus enlaces. Eso, en pleno mes de agosto.
Los avisos y recomendaciones de no utilizar la AP-7 sirvieron de bien poco y la principal arteria de comunicación norte-sur y viceversa quedó colapsada con una veintena de kilómetros de cola. A ello se sumó coches parados en el arcén mirando el eclipse. Suerte que es agosto y mucha gente está de vacaciones, porque la situación, si no, sería preocupante y peligrosa. Rodalies, el infierno de cada día. Suerte que el ministro Óscar Puente está en otras cosas, como reprochar a Felipe VI a quién saluda, a quién le da la mano y a quién no, como si realmente tuviera algún interés, porque si estuviera por Rodalies y la red ferroviaria, estaría escondido y avergonzado. Un único ejemplo: un tren de la línea R16 parado casi en Sants, sin aire acondicionado, las puertas bloqueadas y los pasajeros sin poder salir del vagón. Y si quiere más, que se dé una vuelta por las redes sociales.