La forma como Esquerra Republicana, Junts per Catalunya y la CUP cerraron el entendimiento para la constitución de la Mesa del Parlament fue un buen indicativo de lo que vendría después. El pacto llegó in extremis, con miradas de reojo entre los actores implicados y la enésima colección de reproches mutuos. Fruto de aquel acuerdo, Laura Borràs se convirtió en presidenta de la cámara, después de que la CUP se apartara para evitar que la pugna entre independentistas abriera diera opciones al PSC. Los anticapitalistas, eso sí, entraron en la Mesa y el independentismo se hizo con cinco de las siete sillas de este órgano. Ahora, sin embargo, eso podría variar, como consecuencia del cese de Jaume-Alonso Cuevillas.

Una vez Junts ha optado por relevar a quien fue el abogado de Puigdemont como secretario segundo de la Mesa, la decisión de quien ocupará su lugar vuelve a estar en manos del pleno. Los diputados tendrán que votar con papeleta por uno de los nombres que se postulen, con la opción de abstenerse si ninguno de los dos los convence. La elección del nuevo -o nueva- secretario segundo tendrá que ser en un pleno que se celebre antes de la nueva sesión de investidura. Fuentes parlamentarias explican a ElNacional.cat que todavía no hay fecha prevista.

Madaula vs. Ferro

Junts entiende que lo más lógico, en virtud del pacto sellado con ERC y la CUP, es que la sustituta de Cuevillas sea del mismo partido y proponen Aurora Madaula. A los junteros, sin embargo, les ha salido competencia. Aprovechando la sacudida, los comunes han movido ficha para aspirar a la plaza, con el nombre de Luca Ferro.

Durante los días previos a la constitución del Parlamento, se exploró la posibilidad de que uno de los siete miembros de la nueva Mesa fuera d'En Comú Podem, concretamente Juan Carlos Gallego. Sólo habría sido posible si el PSC, Cs y el PP hubieran votado por él, algo que no sucedió, o si ERC hubiera prestado algunos de sus votos a los comunes, que tampoco pasó.

ERC decantará la balanza

La última palabra la tendrán republicanos y cupaires, que todavía no han anunciado un posicionamiento firme al respecto. Los comunes ya les han hecho llegar su propuesta y esperan recibir respuesta en las próximas horas. Se da por descontado que el PSC, que cuenta con dos miembros en la Mesa, votará por el candidato de ECP, para restar representación al independentismo. Si Cs y el PP hicieran lo mismo, Ferro sumaria hasta 50 votos. Habrá que ver qué hacen los 11 de Vox.

La llave, en cualquier caso, la tienen los 33 diputados de ERC. Sumados a los 32 Junts harían 65, que serían suficientes para que Madaula saliera escogida. La posición de los republicanos dependerá de cómo evolucionen las conversaciones con Junts para la investidura de Aragonès y la formación de gobierno. Los de Junqueras han expresado públicamente su voluntad de contar con los comunes como aliados durante la legislatura, aunque sea desde fuera del gobierno. Hacerles un hueco en la Mesa sería un gesto en este sentido que, en paralelo, podría tener consecuencias nefastas en la negociación con los junteros.

En las últimas horas, pesos pesados del partido como Jordi Sànchez o Laura Borràs han dejado abierta la posibilidad de facilitar la investidura de Aragonès pero quedarse a la oposición. Pase lo que pase, el independentismo conservaría la mayoría en la Mesa, por lo menos con cuatro sillas. 

En la imagen principal, Aragonès en el auditorio del Parlament. / Sergi Alcàzar