El acuerdo estratégico se consolida cada día que pasa como el gran escollo que dificulta el pacto entre Esquerra y Junts para el nuevo Govern. La coordinación en los diferentes ámbitos, el Consell per la República, la dirección colegiada y, sobre todo, la respuesta del independentismo en caso de que acabe descarrilando la mesa de diálogo con el Estado se habían situado como cuestiones a priorizar en la negociación pero que han acabado quedando apartadas ante la necesidad de avanzar.

El programa de Govern va tomando forma —y entidad— con los grupos de trabajo sobre temática social, económica e institucional, y los negociadores consideran que tampoco tiene que haber un problema en el organigrama y el reparto de las responsabilidades del nuevo ejecutivo. ERC quiere reformular el Govern con la creación de tres nuevas conselleries —Universitats, Igualtat y Acció pel Clima— y una distribución de siete departamentos para cada socio. Junts, que apuesta por invertir el acuerdo de reparto vigente en la anterior legislatura, asegura que en breve dará respuesta a los republicanos.

Acuerdo de estrategia

No pasa lo mismo, sin embargo, con la carpeta de estrategia. Y este es uno de los puntos que ocupó la reunión del martes en Lledoners. Los republicanos no esconden los recelos en este tema, que concentran en el Consell per la República, y en la advertencia de que un gobierno presidido por Pere Aragonès no aceptará ningún tipo de tutela desde Waterloo.

Junts, que ha encajado mal la ofensiva republicana contra el Consell, niega que exista ninguna voluntad de tutela y que así lo demuestran las propuestas que han planteado, de la misma manera que tampoco el órgano colegiado, que integrarán partidos y entidades independentistas, tiene que servir para tutelar al ejecutivo.

Pelota para ERC

En cualquier caso, fuentes de Junts afirman que la pelota está ahora en la sede de Esquerra porque, según aseguran, tienen pendiente de respuesta desde hace dos semanas un documento sobre propuesta estrategica que entregaron a los republicanos en la reunión del 19 de abril, y donde se incluye, aparte de la estrategia de coordinación, una propuesta para concretar el escenario posterior a un hipotético fracaso de la mesa de diálogo con el Estado.

Fuentes del partido de Puigdemont sospechan que la estrategia de Esquerra es intentar evitar un compromiso en relación a esta respuesta. De hecho, es en el capítulo de estrategia donde se concentra una mayor distancia entre las propuestas de ERC, que apuesta por la mesa de diálogo con el Estado, y Junts, que defendió durante la campaña del 14-F una estrategia de enfrentamiento institucional y desbordamiento del marco estatutario.

El tiempo se agota

En cualquier caso, tanto ERC como Junts son conscientes de que el tiempo para la negociación se agota, ya queda menos de un mes para consumir el plazo antes de que el Parlament se disuelva si no hay un nuevo president. Precisamente, Aragonès ha aprovechado la intervención en la sesión de control en el Parlament de esta mañana para insistir en la presión a Junts. El diputado y negociador republicano Sergi Sabrià ha insistido en declaraciones a TV3 que si el día 1 de mayo no hay un acuerdo de gobierno firme, se abrirán a otras opciones.

También desde Junts se advierte que el margen es cada vez más estrecho, por lo cual se apremia a los republicanos a evitar el desgaste que comporta el cruce de declaraciones y concretar la respuesta también a la propuesta estratégica.

 

En la imatge principal, Aragonès se despide de negociadores de ERC y Junts a las puertas de la prisión de Lledoners este martes / Eva Parey

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