El juicio contra cuatro manifestantes por cortar la Ronda de Dalt en la huelga general del 8 de noviembre del 2017 ha quedado visto para sentencia este miércoles. La fiscalía mantiene la petición de 3 a 5 años de prisión para los cuatro acusados y ve "indiferente" la relación con los CDR para valorar la comisión del delito.

Por su parte, la defensa ha argumentado que la actitud de los manifestantes fue pacífica, que no se ha podido acreditar la autoría de la mancha de aceite, se ha puesto en duda la credibilidad del testigo del motorista, y se ha acusado la fiscalía de "buscar un efecto descorazonador por el ejercicio de los derechos fundamentales de huelga, manifestación y reunión".

Derecho a huelga

Los cuatro acusados defendieron este lunes ante el juez que ejercían el derecho a huelga formando parte de los piquetes informativos, que no mostraron una actitud intimidatoria hacia los vehículos y que no esparcieron aceite. Los mossos encontraron una mancha de aceite con un cubo y una escoba para derramarlo. Los acusados han dicho que no lo vieron. Si bien sigue otro procedimiento penal, se ha hablado de un incidente con un motorista, que asegura que perdió cuatro dientes por un golpe pero una agente ha asegurado que no tenía ninguna herida abierta.

Los acusados defendieron que la huelga general estaba convocada legalmente por la Intersindical, que se enteraron de la convocatoria por los medios de comunicación y las redes sociales y que su legalidad la confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).

"Participábamos en un piquete informativo, como en cualquier huelga", aseguró el primero de los acusados en declarar, Francisco G. R., para el que se pide la pena más alta por reincidencia. En la misma línea que los mossos que intervinieron después, explicó que no hubo incidentes con los agentes con la excepción del incidente de la moto. Indicó que de acuerdo con los mossos decidieron abrir de manera intermitente uno de los carriles.

La retención provocada era importante, según los mossos, porque era un día con mucho tráfico. Si bien no eschcharon "amenazas", no vieron el incidente con el motorista ni encontraron el aceite tirado hasta el final de la marcha, sí que apreciaron "situaciones de conflicto entre manifestantes y personas que querían salir y entrar a la ciudad". En un primer momento pidieron la presencia de agentes antidisturbios pero finalmente avisaron de que ya no hacía falta porque había disminuido la tensión.

El 8 de noviembre, con motivo de la huelga general, hubo más de cincuenta cortes en carreteras catalanas. La demarcación de Barcelona fue la más afectada, a las diez de la mañana había 33 tramos cortados de quince carreteras diferentes. A la misma hora había cuatro incidencias en Girona, quince en Lleida y siete en Tarragona.