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El Ayuntamiento de Perpinyà ha consumado este jueves un nuevo paso en la ofensiva del gobierno municipal de Louis Aliot contra el catalán. En un pleno marcado por un ambiente de máxima tensión, con intercambio de reproches y peticiones de dimisión entre los diferentes grupos políticos, la mayoría absoluta del alcalde ha aprobado la salida de la ciudad de la Oficina Pública de la Llengua Catalana. La decisión pone fin a la participación de la capital de la Catalunya Nord en el organismo y consolida uno de los compromisos más controvertidos del gobierno de extrema derecha de Reagrupamiento Nacional.

La OPLC, creada en 2019 para proteger y promover el catalán, contaba hasta ahora con una aportación de 25.000 euros anuales por parte del Ayuntamiento de Perpinyà. Durante el debate, el concejal Jean-Luc Antoniazzi, encargado de defender la propuesta del gobierno municipal, ha argumentado que el consistorio había cumplido todos sus compromisos económicos, pero que los resultados obtenidos no justificaban mantener el apoyo a la entidad. También ha criticado que la ciudad no hubiera sido asociada a las decisiones estratégicas adoptadas por la oficina.

El gobierno municipal ha anunciado que los 25.000 euros que hasta ahora se destinaban a la OPLC se redirigirán al nuevo Institut del Rosselló, una iniciativa impulsada por Aliot y vinculada a las relaciones que el alcalde ha establecido con los gobiernos del PP y Vox en Mallorca después del convenio de colaboración firmado entre Palma y Perpinyà el año pasado. Durante su intervención, Antoniazzi ha justificado el cambio asegurando que tendrá como misión "difundir la historia y el patrimonio de nuestro territorio con conferencias, coloquios y publicaciones".

La decisión se ha aprobado en medio de un debate especialmente tenso, con fuertes protestas de la oposición y un intercambio de reproches entre los diferentes grupos municipales antes de la votación definitiva. Uno de los más críticos ha sido el concejal socialista Frédéric Monteil, que ha rechazado el argumento económico esgrimido por el gobierno municipal al considerar que la retirada no supondrá ningún ahorro para las arcas públicas. "Dicen que ahorrarán dinero, pero no lo harán, ya que utilizarán esos 25.000 euros para financiar el instituto de reescritura de la historia local que será el Institut del Rosselló", ha afirmado.

"Críticas poco convincentes"

Por su parte, la concejala comunista Françoise Fiter ha recordado que los representantes del Ayuntamiento de Perpinyà dejaron de participar en las reuniones de la OPLC en el año 2022, hecho que, a su parecer, desautoriza buena parte de los reproches formulados por el ejecutivo. "Los representantes de la ciudad no forman parte de la Oficina Pública de la Lengua Catalana desde 2022. Este compromiso fantasma limita considerablemente cualquier comprensión real del trabajo realizado y hace que las críticas sean poco convincentes", ha afirmado. A pesar de las protestas y los votos en contra de la oposición, la mayoría absoluta de Aliot ha acabado aprobando la salida de Perpinyà de la OPLC.