Primera aparición en campaña de Carme Forcadell y Dolors Bassa desde que la semana pasada el Departament de Justícia aprobó la concesión del tercer grado. Su retorno ha sido para "teñir de lila" la carrera hacia el 14-F y reivindicar que "la lucha contra la violencia machista" se tiene que convertir en "una cuestión de estado" en la próxima legislatura. Ambas han presentado las propuestas feministas de Esquerra Republicana, al lado de Jenn Díaz, que está en todas las quinielas para ser la nueva consellera de Igualdad y Feminismos si Aragonès es president.

Enfundada en una simbólica americana de color lila —el que simboliza la lucha feminista— Forcadell ha constatado que "vivimos en una sociedad machista". El programa de ERC se propone seguir apoyando a las víctimas de la violencia machista, por ejemplo simplificando trámites como la presentación de denuncias o el asesoramiento jurídico, pero pone el foco en ir a la raíz del problema.

Jenn Díaz ha argumentado que "las políticas feministas no se pueden reducir sólo a la violencia machista, que se sostiene gracias a otras discriminaciones más cotidianas." Por eso ha subrayado la necesidad de "no ir sólo a la última pantalla, cuando ya no estamos a tiempo", sino que "hay que ir a la raíz del problema, no sólo las violencias físicas, psicológicas o sexuales".

Focadell, Balsa|Alberca y Aragonès Sergi Alcàzar
Forcadell durante la presentación de las propuestas feministas de ERC en la plaza Sant Jaume. / Sergi Alcàzar

Entre las medidas concretas que dibujan los republicanos para feminizar la política, destaca la promesa de llegar a la gratuidad de la enseñanza entre 0 y 3 años, las guarderías, a lo largo de la próxima legislatura. Según ha explicado Aragonès, se podrían beneficiar hasta 100.000 niños y niñas. Fuentes del partido aseguran que lo tienen muy estudiado y confían en que pueda ser una realidad de manera progresiva durante los próximos cuatro años.

Conselleria d'Igualtats i Feminismes, condición 'sine qua non'

Uno de los puntos estrella del programa de los republicanos es la creación de una conselleria d'Igualtat i Feminismes. Tanto es así que Aragonès ha advertido a los futuros socios de Govern que será una condición sine qua non.

En paralelo, apuestan por replantear la jornada laboral o el aumento del sueldo de las personas dedicadas a los cuidados o situar a más mujeres en los puestos de mando de Mossos d'Esquadra.

Durante los últimos cuatro años, el Govern de la Generalitat ha invertido 16 millones de euros para "combatir y paliar los efectos de la violencia contra las mujeres" y se ha creado una subdirección general específica. Pero en ERC tienen claro que hay que hacer más. Forcadell ha anunciado la intención de construir un "plan de acción pospandemia" para luchar contra esta lacra, que se ha visto agudizada por el confinamiento forzoso.

A su vez, Bassa ha puesto el acento en la necesidad de seguir cosiendo la brecha salarial. La exconsellera ha constatado que desde que ella estaba al frente del Departament de Treball hasta hoy, sólo se ha reducido un punto, del 24% al 23%.

En la imagen principal, Aragonès, Forcadell y Bassa con un ramo de mimosa al llegar a la plaza Sant Jaume. / Sergi Alcàzar

 

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