Esquerra Republicana ha separado este lunes la petición de destitución del director general de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, a la negociación de los presupuestos. Así lo ha especificado el portavoz republicano, Isaac Albert, en una semana que debe ser clave para las negociaciones de las cuentas, ya que el domingo hay elecciones andaluzas y, a partir de la semana que viene, debería empezar la cuenta atrás para aprobarlos. Aunque los republicanos han insistido en la destitución de Trapero y han advertido que “es muy grave y es necesario que el Govern asuma la responsabilidad, sea con cese o dimisión de Trapero”, Albert ha querido marcar distancias con la negociación presupuestaria: “No haremos que el señor Trapero hipoteque la financiación de hospitales o escuelas”.

Albert ha insistido en que la prioridad es que el Govern reconozca “un error evidente y que tomen las decisiones oportunas”. En este sentido, ha denunciado lo que considera un “binomio extraño” entre educación y seguridad, criticando que “las escuelas tendrían mossos dentro, mientras que los mossos ahora han formado parte de las asambleas de profesores como si fueran un peligro de orden público”. El portavoz ha señalado al ejecutivo liderado por Salvador Illa y ha advertido que, si no hay movimientos, “si la petición de dimisión no se acaba concretando, ellos harán”. Con todo, ha dejado claro que esta exigencia no es una línea roja para las cuentas: “Una cosa son los presupuestos y la otra es la crítica política”.

“El país es mejor con presupuestos”

En paralelo, ERC ha defendido la necesidad de aprobar las cuentas. “El país es mejor con presupuestos que sin”, ha afirmado Albert, que ha remarcado que estos responden a “un Gobierno y un país” y no se pueden ver condicionados por una crisis concreta. Según el portavoz, es “absolutamente compatible” mantener la presión política sobre el Govern y, a la vez, negociar los presupuestos. En este sentido, ha insistido en que la aprobación final dependerá de diversos elementos que se están trabajando en paralelo.

Entre estos elementos, ERC sitúa el tren orbital como una pieza central. Albert ha defendido que el proyecto da respuesta a “tres crisis”: la movilidad, la falta de inversiones y el desequilibrio territorial. La propuesta apuesta por “conectar ciudades sin saturar Barcelona” y avanzar “de la Catalunya radial a la Catalunya conectada”. Según ha explicado, el proyecto podría transformar el día a día del “55% del país” con una inversión de entre 4.000 y 5.000 millones de euros.

Además del tren orbital, los republicanos han situado como “claves” el Consorcio de Inversiones y la futura Autoridad Aeroportuaria. En este ámbito, Albert ha sido claro: “Queremos que la Generalitat tenga voz y voto en las decisiones del Estado en materia aeroportuaria en Catalunya”.