El Congreso de los Diputados ha rechazado este martes la toma en consideración de la proposición de ley impulsada por ERC para crear un Consorcio de Inversiones compartido entre el Estado y la Generalitat, una de las piezas clave del pacto de investidura entre PSC y republicanos que permitió la elección de Salvador Illa como presidente. El voto en contra de Junts, sumado al rechazo de PP, Vox y del PNV, ha impedido que la iniciativa prospere y ha evidenciado la fragilidad de los apoyos parlamentarios del ejecutivo español.
Antes de la votación, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ya había dejado clara la posición de su grupo. A pesar de reconocer que la propuesta parte de un diagnóstico acertado —la falta de inversiones del Estado en Catalunya—, rechazó la solución planteada. Según defendió, la creación de este consorcio supondría aceptar que las decisiones continúen bajo control de Madrid. “Catalunya no necesita un consorcio. Catalunya necesita que nos hagan las transferencias del dinero que nos corresponden”, afirmó, insistiendo en que el país “no necesita más chiringuitos”, sino que se cumplan los compromisos pendientes. En la misma línea, fuentes del partido ya habían confirmado el voto contrario, y el portavoz juntaire, Josep Rius, había calificado la propuesta de “coartada” para facilitar la aprobación de los presupuestos de la Generalitat y de “órgano que no resuelve el déficit estructural”.
PSC y ERC han defendido la propuesta
Con este posicionamiento, la iniciativa no ha conseguido sumar los apoyos necesarios. PSOE y Sumar han votado a favor, igual que Podemos, mientras que PP y Vox se han opuesto frontalmente. El PNV, por su parte, ha optado sumar sus votos a los de Junts al considerar que la propuesta genera dudas y no es lo suficientemente adecuada. Desde ERC, la diputada Inés Granollers ha defendido la proposición asegurando que nace de “la realidad de la desinversión estructural del Estado en Catalunya”, y ha subrayado que no se trata solo de la falta de recursos, sino también del hecho de que “se ha decidido desde lejos, sin conocer el territorio”. Según ha explicado, el consorcio permitiría a la Generalitat participar en la planificación y dirección estratégica de las inversiones estatales mediante planes plurianuales, medidas correctoras y una sociedad mercantil para agilizar la ejecución. “Pero no renunciamos a la plena soberanía fiscal”, ha remarcado.
En la misma línea, el portavoz del PSC en el Congreso, José Zaragoza, ha defendido que este instrumento permitiría a las comunidades autónomas decidir “dónde se invierte” porque son las que “mejor conocen el territorio”. También ha cargado contra Junts por oponerse a una herramienta que, según él, debería servir para mejorar las inversiones, y ha criticado al PP por utilizar las autonomías como “trincheras” contra el PSOE. Desde Sumar, la dirigente de los Comuns Candela López ha puesto el acento en el “déficit histórico” de inversión a Catalunya y ha reivindicado la necesidad de reforzar infraestructuras como Rodalies, descartando proyectos como la ampliación del aeropuerto. También desde Podemos, Martina Velarde ha avalado la iniciativa porque “va en buena dirección”, si bien ha advertido que habría que concretarla más y evitar un exceso de complejidad institucional o solapamientos.
El PP pide inversiones en Catalunya
En cambio, el PP ha rechazado la propuesta argumentando que Catalunya necesita inversiones reales y no la creación de “más estructuras” ni el reparto de “sillas”. La diputada Cristina Agüera ha acusado al Gobierno de querer tapar su “incompetencia” con nuevos organismos. Vox, por su parte, ha denunciado que la iniciativa responde a “peajes políticos” y a la necesidad de apuntalar mayorías parlamentarias inestables, y no a la resolución de problemas reales.
El proyecto preveía la creación de un consorcio paritario entre el Estado y la Generalitat, con una sociedad mercantil propia encargada de licitar obras, elaborar planes plurianuales y aplicar medidas correctoras en caso de que no se ejecutara al menos el 95% de las inversiones previstas. También aspiraba a mejorar infraestructuras clave como Rodalies o la estación de la Sagrera, y a garantizar más participación catalana en la gestión de las inversiones estatales. De hecho, uno de los proyectos que ya reclamaba ERC dentro del Consorcio de Inversiones es el tren orbital, que tiene que ir de Vilanova i la Geltrú a Mataró pasando por los valleses.