El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha apoyado la decisión de que el rey Felipe VI no venga a Barcelona a la entrega de despachos a los nuevos jueces en la Escuela Judicial de Barcelona prevista para este viernes. Según el ministro, el Gobierno tiene la "obligación" de proteger la monarquía, aunque no ha aclarado quién la tomó.

"La decisión se ha tomado analizando todas las variables y la ha tomado quien la tenía que tomar", ha dicho Campo en una entrevista este jueves en la cadena SER, sin precisar si fue obra de Gobierno.

La ausencia ha provocado el enfado de jueces y magistrados, incluso la queja de los mismos vocales del Consejo General del Poder Judicial.

Sobre las razones, el ministro ha aludido a "la ponderación de bienes", indicando que "hay que sacrificar alguna cosa en pro de algo más seguro". "Creo que en la mente de todos están toda una serie de circunstancias y variables que podrían cuestionarlas todas y, por lo tanto, creo que la mayor obligación que tiene el Gobierno es proteger las instituciones y, sin duda, la monarquía lo es", ha señalado.

Además, ha llamado a no "sobredimensionar cuestiones", argumentando que, aunque "es importante que el Rey entregue los despachos a los nuevos jueces", el compromiso de Felipe VI con la justicia es "fuerte". "No hay ruptura de nada", ha defendido.

Cada año se hace la entrega de despachos en Barcelona porque es aquí donde estudian los jueces de toda España. Tradicionalmente, el acto se hacía en el Auditorio de Barcelona e iba acompañado de una recepción posterior al acto con los Reyes, los nuevos jueces y sus familiares, toda la cúpula judicial del Consejo General del Poder Judicial, los representantes del poder judicial en Catalunya, el Gobierno y periodistas.

El declive de un acto pomposo

Pero desde el 1-O y, concretamente, desde el discurso de Felipe VI el 3 de octubre del 2017, el acto ha hecho sufrir la Casa Real.

Hace dos años el cordón policial en el Auditori de Barcelona era impenetrable, pero los alumnos de la escuela de música pudieron acceder por la puerta de acceso a las aulas e hicieron sonar el Cant dels Segadors. Eso provocó enfrentamientos entre los jóvenes y la policía. Dentro del Auditori, sonrisas y abrazos entre magistrados, entre los que había Pablo Llarena, instructor de la causa contra el procés en el Tribunal Supremo.

 

El año pasado, directamente, ya no se hizo el acto en Barcelona. Y este año se hace en la Escuela Judicial, en Collserola, y con muchas restricciones por la Covid-19.