El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes a través de un mensaje en su red social, Truth Social, un alto el fuego de tres días entre Rusia y Ucrania durante los días 9, 10 y 11 de mayo. El mandatario estadounidense atribuye la pausa “a la celebración en Rusia del Día de la Victoria”, pero también a Ucrania, “ya que también fueron una gran parte y un gran factor en la Segunda Guerra Mundial”. El alto el fuego que ha anunciado el magnate republicano “incluirá la suspensión de toda la actividad cinética y un intercambio de 1.000 prisioneros de cada país”. Trump ha detallado que el alto el fuego nace de una petición “hecha directamente por mí”. Por eso, ha dicho que agradece “enormemente que haya sido aceptada por el presidente Vladímir Putin y por el presidente Volodímir Zelenski”. “Es de esperar que este sea el principio del final de una muy larga, mortífera y duramente luchada guerra”, dice Trump, que asevera que “las negociaciones continúan para poner fin a este gran conflicto, el más grande desde la Segunda Guerra Mundial, y nos estamos acercando cada día más”.

El presidente ucraniano ha confirmado en un mensaje en las redes sociales el acuerdo al que ha llegado con Putin, que ha sido mediado por Trump. “En el marco del proceso de negociación mediado por la parte estadounidense, hemos recibido el acuerdo de Rusia para llevar a cabo un intercambio de prisioneros en el formato de 1.000 por 1.000”, asegura Zelenski, que también indica que habrá un cese de las hostilidades los próximos tres días. En este sentido, ha agradecido “al presidente de Estados Unidos y a su equipo su productiva participación diplomática” para conseguir este acuerdo. Sin embargo, indica que espera que “Estados Unidos garantice que la parte rusa cumpla” los acuerdos a los que se ha llegado.

Rusia y Ucrania se acusan de romper el alto el fuego del Kremlin

Durante el viernes, Moscú ha acusado a Kiev de romper el alto el fuego unilateral de 48 horas que había declarado el Kremlin para conmemorar el 81º aniversario de la victoria del ejército de la URSS sobre la Alemania nazi. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha acusado directamente este viernes a Moscú de violar su propio alto el fuego, al cual no se sumó Kiev en ningún momento. Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ruso se ha escudado en que sus ataques han sido una respuesta a las violaciones enemigas. Según el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, los ataques ucranianos son “la manifestación de la naturaleza terrorista del régimen de Kiev”. En su rueda de prensa diaria ha denunciado que los drones de asalto ucranianos, que tienen un radio de acción de más de mil kilómetros, han golpeado “infraestructuras, viviendas y civiles”. El Ministerio de Defensa ruso ha estimado en 1.630 las violaciones del alto el fuego supuestamente cometidas desde la medianoche por parte del ejército ucraniano, lo que incluye ataques con artillería y drones contra las posiciones rusas en territorio ucraniano y también contra la infraestructura en las regiones fronterizas de Kursk y Bélgorod.

Por su parte, Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano, que este viernes ha viajado al frente de guerra, ha denunciado la ruptura de su propio alto el fuego por parte del Kremlin. “A lo largo de la pasada noche, el ejército ruso ha continuado atacando posiciones ucranianas. A las 7 A.M. se habían documentado más de 140 ataques contra posiciones en el frente”, ha dicho. Además, ha denunciado diez asaltos, localizados principalmente en el frente de Sloviansk, una de las principales plazas fuertes ucranianas en Donetsk, y el lanzamiento de cerca de un millar de drones. 

9 de mayo descafeinado

Rusia celebrará este año una versión descafeinada del 9 de mayo, incluido el desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. Los rusos han decidido celebrar el desfile sin armamento pesado por primera vez desde 2007, a la vez que han decidido reducir el número de soldados e invitados. Los tanques, piezas de artillería, lanzaderas y misiles intercontinentales han desfilado por el empedrado de la plaza durante los primeros cuatro años de guerra, pero no lo harán en esta ocasión. Esto es un golpe para la imagen del presidente ruso, Vladímir Putin, cuyos índices de popularidad no dejan de caer desde hace más de dos meses.