Pedro Sánchez comparecerá este jueves en el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis de Ceuta con muchas preguntas sobre la mesa y bajo la presión de las revelaciones que implican a Marruecos en la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio en la ciudad autónoma española. Pero la gran pregunta sobre la crisis de Ceuta ya no es solo qué sabía el Gobierno español sobre lo que estaba pasando en Marruecos, sino desde cuándo lo sabía y hasta qué punto los avisos permitían anticipar lo que acabaría sucediendo. Dos informes de Inteligencia complican todavía más la versión del ejecutivo sobre qué sabía antes del colapso de Ceuta. Un documento de la Policía, avanzado el miércoles por El Confidencial, advertía horas antes de la avalancha de un "riesgo extremo de colapso" con "carácter inmediato". Hoy, El Mundo revela en otro informe que el aviso había empezado todavía antes: el 27 de julio, tres días antes de la entrada masiva, la inteligencia militar ya consideraba "muy probable" una "entrada masiva de migración irregular".
Las revelaciones son especialmente sensibles después de la tormenta provocada por otro informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), elaborado por encargo de la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Pero no son el mismo documento ni responden a la misma pregunta. El último informe de Defensa introduce un elemento nuevo y especialmente delicado: ya no se habla solo de si la inteligencia detectó "movimientos" o un aumento de la presión migratoria, sino de avisos que, según el diario, utilizaban expresiones tan explícitas como "entrada masiva" o "muy probable". Esto choca frontalmente con la explicación que Interior dio justo ayer sobre los avisos previos. Interior presentó el aviso del 29 de julio como una "alerta de riesgo frecuente" sin referencia a una entrada masiva. El informe remitido a la Audiencia Nacional es un análisis posterior de los hechos, encargado judicialmente para intentar aclarar cómo se produjo la operación, si fue espontánea o planificada y qué papel tuvieron las fuerzas de seguridad marroquíes. Los dos informes mencionados, en cambio, son avisos previos o prácticamente simultáneos a la entrada masiva, destinados a advertir del riesgo que se estaba generando en la frontera.
Defensa: "entrada masiva" y probabilidad "muy alta"
El nuevo documento revelado este jueves correspondería a la inteligencia militar. Según El Mundo, el 27 de julio, tres días antes de que decenas de miles de personas cruzasen la frontera del Tarajal, el Regimiento 32 de Guerra Electrónica del Ejército de Tierra (REW 32) trasladó al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) información procedente de agentes de la policía fronteriza marroquí. El aviso apuntaba a que se podía producir una gran entrada de migrantes durante la noche del 29 o el mismo 30 de julio, coincidiendo con la festividad del Día del Trono en Marruecos. La valoración militar era especialmente contundente: la posibilidad de una "entrada masiva de migración irregular" en Ceuta era "muy probable".
La información habría pasado posteriormente por la cadena de inteligencia militar. El CIFAS la analizó y, según el diario, el 29 de julio la elevó a sus superiores. Esto situaría el aviso dentro de la estructura que acaba llegando al director del CIFAS y al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el JEMAD. La revelación refuerza la posición que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha mantenido desde el inicio de la crisis: que los servicios de inteligencia militares sí que habían advertido previamente del riesgo.
La Policía: "riesgo extremo de colapso" y "carácter inmediato"
Pero el aviso militar no habría sido el único. La policía, a través del CENIF, la unidad de la Policía Nacional especializada en inmigración y fronteras, emitió poco antes de la entrada masiva una nota interna aún más explícita. El documento advertía de un "riesgo extremo de colapso a causa de las entradas irregulares de migrantes en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, previsto con carácter inmediato". Este informe publicado por El Confidencial fue aportado como un anexo al informe que se entregó a la Audiencia Nacional a petición de la jueza y en el que se señala la implicación de Marruecos. El Mundo aporta este jueves el informe físico en el que se puede ver que el término "extremo" aparecía remarcado expresamente en el documento, en mayúsculas y en negrita, igual que la referencia al "carácter inmediato" de la amenaza, que aparece en negrita y subrayada. La Policía había detectado a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería una llamada masiva a movilizar migrantes para entrar irregularmente en territorio español. Ante esta información, el nivel de alerta habría sido elevado hasta el máximo. Aquí aparece, sin embargo, una contradicción especialmente relevante con la versión que Interior ofreció este miércoles.
Después de la polémica sobre el informe enviado a la Audiencia Nacional, el director general de la Policía, Francisco Pardo, comunicó a Fernando Grande-Marlaska que el aviso enviado por el CENIF el 29 de julio había sido simplemente una "alerta de riesgo frecuente" y que no contenía ninguna referencia a una posible entrada masiva al día siguiente. La información publicada anexada, en cambio, describe una nota que habla de un "riesgo extremo de colapso" y de peligro "inmediato". Una de las cuestiones que Interior deberá aclarar es si se trata del mismo aviso, de dos notas diferentes o de diferentes fases de actualización de la alerta.
¿Qué diferencia estos informes del revelado por el CENIF?
La confusión entre documentos es fácil porque en varios casos aparece el CENIF. Pero tienen naturalezas completamente diferentes. Estos informes intentaban anticipar qué podía pasar, mientras que el documento revelado por El Español, analiza qué pasó e intenta explicar por qué. Este segundo informe fue elaborado por el CENIF a petición de la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, que estudia si los hechos pueden tener relevancia penal. La magistrada ordenó a los investigadores que no comunicaran la elaboración ni el contenido a sus superiores, motivo por el cual el director general de la Policía asegura que no tuvo conocimiento hasta esta semana. La principal aportación de este informe no era advertir que llegarían miles de personas, sino analizar si aquella entrada fue espontánea u organizada. El documento concluye que los hechos no pueden explicarse simplemente por una explosión espontánea en las redes sociales y apunta a una planificación previa y táctica. También describe una "escasa presencia" de fuerzas de seguridad marroquíes y atribuye a agentes del otro lado de la frontera un "guiado activo" de los migrantes hacia los puntos de paso.
Esto no significa necesariamente que el informe atribuya formalmente al gobierno marroquí la orden de organizar la operación. De hecho, Interior insiste en que el documento no permite identificar la "autoría intelectual" ni concluir que el gobierno del reino alauita, un servicio o una agencia marroquí ordenaran directamente la entrada. Pero el texto sí que analiza comportamientos de fuerzas de seguridad marroquíes incompatibles con la simple pasividad: el documento confirma que habla explícitamente de "guiado activo", "planificación previa" y "planificación táctica".
¿Quién sabía qué antes del 30 de julio?
Por eso los dos documentos que demuestran que se alertó de lo que podía pasar previamente pueden ser políticamente incluso más incómodos que el informe judicial. El informe de la Audiencia Nacional abre la pregunta sobre el papel de Marruecos. Los avisos de inteligencia previos abren otra pregunta: ¿el gobierno español podía haberse preparado mejor? Si el 27 de julio la inteligencia militar ya consideraba "muy probable" una "entrada masiva" y pocas horas antes de la avalancha la Policía advertía de un "riesgo extremo de colapso" con "carácter inmediato", resulta más difícil sostener que nadie podía anticipar la dimensión de la amenaza. Sobre todo porque el dispositivo inicial en la frontera resultó claramente insuficiente. En las primeras horas, la Guardia Civil quedó desbordada ante la llegada de miles de personas y el Ejército no se desplegó plenamente hasta más tarde.
Marlaska había negado avisos sobre "la magnitud"
El ministro del Interior siempre ha negado que existiera cualquier informe o aviso que pudiera alertar de "la magnitud" real de una entrada que acabaría superando las 72.000 personas. Así lo reiteró en su comparecencia en el Congreso del 28 de agosto, Marlaska defendió que los servicios de seguridad podían haber detectado movimientos o riesgos, pero que ningún aviso había anticipado esa "magnitud real" de una entrada masiva. Robles había mantenido una posición diferente: Defensa insistía en que había habido alertas de inteligencia. Los tres documentos conocidos antes de la comparecencia de Sánchez en el Congreso plantean una pregunta mucho más difícil para el gobierno: si había avisos previos sobre una entrada masiva e indicios posteriores de una operación planificada, ¿cómo es posible que España llegara al 30 de julio con la frontera sin un dispositivo capaz de evitar el colapso?
