Gerard Piqué ha convertido Sarrià-Sant Gervasi en su gran centro de operaciones en Barcelona. Allí tiene su residencia principal, un espectacular ático de aproximadamente 500 metros cuadrados distribuido en tres niveles y valorado en torno a 4,5 millones de euros. Más que un simple piso de soltero, es una vivienda pensada para combinar vida privada, reuniones, ocio y trabajo sin necesidad de salir constantemente de casa.
El exfutbolista ha encontrado en este barrio una combinación difícil de conseguir en otras zonas de la ciudad: privacidad, proximidad al centro y viviendas de grandes dimensiones. Después de dejar atrás su etapa como jugador profesional, su día a día está mucho más ligado a la Kings League y a sus distintos negocios, y este ático funciona casi como una base privada desde la que puede organizar buena parte de esa nueva vida.
Tres niveles, suites y grandes espacios abiertos
El interior sigue una línea de lujo discreto y contemporáneo. Hay grandes zonas de estar, un comedor amplio y una cocina moderna abierta al área social. La distribución está pensada para recibir invitados, pero también para separar claramente los espacios privados.

En la zona más íntima se encuentran varias suites con vestidor y baño propio. Esa configuración permite que la vivienda mantenga sensación de independencia incluso teniendo muchos metros. El tamaño, además, facilita que Piqué pueda trabajar desde casa sin mezclar necesariamente las zonas profesionales con las personales.
Piscina, billar y hasta un pequeño campo de fútbol
La parte más llamativa aparece en las zonas dedicadas al ocio. El ático cuenta con una sala de billar y un pequeño campo de fútbol privado, dos espacios que encajan especialmente con la personalidad del excentral. Pero la gran protagonista es la terraza. En ella hay piscina, zona chill out y vistas panorámicas sobre Barcelona. La altura convierte el espacio exterior en una especie de refugio privado dentro de una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Es precisamente esa posibilidad de desconectar sin salir de casa lo que explica buena parte del atractivo de la vivienda.
Piqué ha mantenido durante años una relación estrecha con el mercado inmobiliario y con Barcelona, y este ático resume bastante bien esa etapa de su vida. Ya no necesita vestuarios, concentraciones ni horarios de entrenamiento, pero sigue buscando espacios amplios donde poder combinar actividad, ocio y privacidad. Con unos 500 metros cuadrados, tres niveles y una terraza con piscina, su residencia de Sarrià-Sant Gervasi está muy lejos de ser un piso convencional. Es, en realidad, una vivienda diseñada para una nueva etapa en la que Piqué ha cambiado el fútbol profesional por los negocios, pero no precisamente por una vida más sencilla.