Denuncia escalofriante este lunes en el Congreso de los Diputados en torno a las chicas que eran violadas por sus padres en tiempos de la dictadura franquista. Supervivientes de este periodo han relatado que hubo mujeres que llegaron a estar encarceladas hasta veinticinco años sin haber cometido ningún delito: simplemente habían sido violadas por sus progenitores y caían en manos del llamado Patronato de Protección de la Mujer, donde quedaban internadas. La institución estuvo operativa entre 1941 y 1985. La denuncia se ha hecho en el marco de una jornada organizada en la cámara baja por parte del grupo parlamentario de Sumar. Afectadas y expertas han explicado cómo funcionaba esta supuesta institución de “protección” a las mujeres, que se mantuvo operativa hasta los primeros años de la democracia, informa Europa Press.
Paca Blanco es una de las supervivientes que ha comparecido y ha hecho la denuncia más sobrecogedora. Había chicas que ingresaban en la institución sin haber cometido ningún delito. "En los reformatorios había muchas adolescentes violadas por su padre que tenían hijos de su padre y a aquellos padres no los podían encarcelar porque eran cabezas de familia", ha denunciado. Estas chicas acababan bajo tutela del Patronato y podían pasar largas temporadas en la cárcel. "Podían llegar a pasar veinticinco años encarceladas sin haber cometido absolutamente ningún delito", ha señalado. En la jornada también han participado la superviviente Consuelo García del Cid y la historiadora Carme Guillén. Las denuncias que se han hecho han sido graves: se ha explicado que en la institución había internamientos forzosos, vigilancia, trabajos obligatorios y castigos físicos o psicológicos.
La "Gestapo de la moral"
García del Cid ha sido taxativa cuando ha dicho que el Patronato era como una especie de "Gestapo de la moral" y que funcionaba como un sistema penitenciario oculto dirigido contra las mujeres jóvenes. Ha relatado que había una figura de control que encarnaban las conocidas como "visitadoras sociales" que vigilaban "zonas de conflicto" como cines, playas o jardines y tenían la capacidad de detener menores por comportamientos considerados inmorales: desde fumar hasta besarse con su pareja. Las supervivientes han denunciado abusos sufridos por mujeres embarazadas internadas en centros vinculados al Patronato, como la maternidad de Peñagrande, en Madrid. Allí, según Paca Blanco, podía haber "centenares de chicas de 13, 14 o 15 años embarazadas o madres". Muchas desconocían cuál era su estado hasta que eran examinadas por médicos. En estos establecimientos también se asegura que se robaban bebés y se hacía negocio con ellos. Las mujeres internadas eran maltratadas y sufrían especialmente las lesbianas, sometidas a electroshocks con la intención de “curarles” la homosexualidad. García del Cid ha dicho, sin embargo, que tiene la convicción de que la voluntad del régimen no era “curarlas”, sino todo lo contrario, “matarlas”.
