Un vuelo de United Airlines que cubría la ruta entre Nueva Jersey y Palma tuvo que regresar al aeropuerto de origen después de que se detectara una posible amenaza de seguridad relacionada con un dispositivo bluetooth con el nombre 'bomba'. El vuelo se había despegado el sábado a las 17:58 horas del Aeropuerto Internacional Newark Liberty con destino a Mallorca, pero cuando ya se encontraba sobre el océano Atlántico los pilotos decidieron dar media vuelta y regresar a Estados Unidos. Según han explicado varios pasajeros a medios, la situación se desencadenó cuando la tripulación recibió instrucciones para que todos los viajeros apagaran inmediatamente sus dispositivos. Los auxiliares de vuelo informaron de que se trataba de una orden procedente de las oficinas centrales de la compañía en Chicago y advirtieron que, si no se cumplía, el avión se vería obligado a interrumpir el trayecto.
Varios testimonios recogidos por el portal AirLive aseguran que los miembros de la tripulación explicaron que una persona había realizado alguna acción relacionada con el bluetooth que podía afectar la seguridad del vuelo. Después de varias peticiones dirigidas a los pasajeros y de un último aviso con un plazo de un minuto para cumplir la orden, al menos dos dispositivos continuaban conectados. Ante esta situación, los pilotos optaron por activar el protocolo de seguridad y regresar a Newark. El avión ya había recorrido una parte importante del trayecto y se encontraba en medio del Atlántico cuando se tomó la decisión.
"BOMB"
Posteriormente, una grabación de las comunicaciones entre la cabina y el control de tráfico aéreo aportó más detalles sobre el incidente. Según esta conversación, la sospecha estaba relacionada con un dispositivo identificado con una determinada palabra de cuatro letras. Pasajeros consultados por medios especializados aseguraron que el nombre en cuestión era "BOMB", el término inglés para referirse a una bomba. Los dispositivos bluetooth permiten modificar el nombre con el que son detectados por otros aparatos cercanos. Este cambio es visible para cualquier persona que tenga activada la función de búsqueda o conexión de dispositivos, hecho que provocó la alerta durante el vuelo.
Una vez que la aeronave aterrizó de nuevo en Newark, los pasajeros fueron evacuados llevando únicamente los pasaportes y los teléfonos móviles. Mientras tanto, equipos de seguridad inspeccionaron el interior del avión para comprobar si existía alguna amenaza real. Después de las comprobaciones, las autoridades determinaron que no había ningún artefacto peligroso y que todo había sido provocado por el nombre asignado a un dispositivo bluetooth. Según los medios que han informado del caso, el responsable sería un adolescente de 16 años, que fue detenido. De momento no han trascendido los cargos que se le imputarán, aunque los mismos medios señalan que podría afrontar consecuencias legales importantes por haber provocado una alerta de seguridad que obligó a alterar el vuelo y a activar los protocolos de emergencia.