Más allá del inicio de dos juicios que influirán en la agenda política de los futuros días —la Kitchen y la trama de las mascarillas del caso Koldo— ha habido otro tema que esta semana ha marcado la actualidad política madrileña y que tiene un paralelismo directo con Catalunya y las pinturas de Sijena: la negativa a trasladar el Guernica de Pablo Picasso a Bilbao. Ha servido para poner nuevamente de manifiesto las contradicciones del PP, el PSOE y Sumar cuando se trata de posicionarse ante una exigencia legítima del gobierno vasco o el expolio al Museo Nacional de Arte de Catalunya. El Gobierno y el partido de Alberto Núñez Feijóo salen ahora en defensa de unos informes técnicos que aconsejan mantener en el Museo Reina Sofía de Madrid la obra más universal de la Guerra Civil, mientras se ponen de perfil o incluso exigen que unas obras en riesgo de deterioro sean entregadas a Aragón.
Vayamos por partes. El ejecutivo del jeltzale Imanol Pradales ha vuelto a poner sobre la mesa la reivindicación histórica de trasladar esta importantísima obra pictórica a Euskadi. Esta vez, concretamente, al Museo Guggenheim de Bilbao de forma temporal; del 1 de octubre de 2026 al 30 de junio de 2027, con motivo del 90º aniversario del primer gobierno vasco y del bombardeo de la localidad vizcaína de Gernika el 26 de abril de 1937. El artista malagueño pintó el mural en su taller de París por encargo del gobierno de la Segunda República. Picasso decidió que la obra quedara bajo custodia del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) hasta que se restableciera la democracia en el Estado español. En 1981, el ejecutivo de Leopoldo Calvo-Sotelo decidió ubicarlo en Madrid.
Ahora, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha aprovechado la petición del gobierno vasco al español para salir en tromba contra Pradales. Ha tachado la demanda de “catetada” y ha afirmado que se trata de una “polémica absurda que siempre promueve el nacionalismo”. El lunes, en unas declaraciones ante los medios, manifestó que “las obras pueden trasladarse y compartirse entre museos; es habitual que viajen”, pero acusaba al ejecutivo de PNV y PSE de avivar “sentimientos identitarios y agravios para justificar o para tergiversar la historia de todos; es su manera de seguir alimentando el negocio”. “El patrimonio de los españoles es de todos los españoles; no se puede dividir entre 17 estados y naciones; puedes venir de Bilbao a Madrid, vas al Reina Sofía y compartes esta obra que también está a disposición de los malagueños o de los valencianos”, sentenciaba.
La lideresa madrileña se oponía al traslado recordando que el Museo Reina Sofía ha emitido un informe que desaconseja “rotundamente” este traslado. La dirección estatal del PP —a pesar de no entrar en descalificaciones ni insultos hacia los vascos— se alineaba con Ayuso y abogaba por mantener la obra en Madrid. El vicesecretario de Economía, Juan Bravo, señalaba que los políticos tienen que hacer “que pasen cosas buenas”, pero defendía que esto tiene que hacerse siempre “respetando a los técnicos”. “Y si los técnicos dicen que el Guernica no tiene que viajar y tiene que quedarse allí donde está, los políticos poco más tenemos que opinar”, remataba.
También el gobierno de Pedro Sánchez, a través de su portavoz, la socialista Elma Saiz, ha defendido mantener la obra en la capital española. En la habitual rueda de prensa de los martes posterior a la reunión del Consejo de Ministros, pedía “respetar los criterios técnicos y profesionales”. De hecho, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, también ha defendido que la obra se quede en Madrid. Aquel mismo día, en una sesión de control en el Senado, abogó por “garantizar la protección del patrimonio". "Celebrar el 90 aniversario del bombardeo debe ser también garantizar que la obra cumpla 90 años más", manifestó. Trasladó su “empatía” hacia una “demanda importante” de los vascos que permitiría acercar el patrimonio a la ciudadanía. Pero esto se debe hacer cuando es "posible": las "vibraciones" del traslado pueden provocar "nuevas grietas, levantamientos, pérdida de la capa pictórica o incluso desgarros" en una obra que “probablemente es de las más frágiles y complejas de conservar del siglo XX", dijo.
El informe del Museo Reina Sofía de Madrid
El Departamento de Conservación y Restauración del Museo Reina Sofía de Madrid publicó un informe que asegura que actualmente la obra de Picasso “se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales”. Transportarlo de un lugar a otro comporta que el cuadro sufra una serie de vibraciones que lo deteriorarían. Y el informe también asegura que ha sido una obra maltratada desde que fue pintada, a causa de los tours que hizo por Europa y Estados Unidos. Todo esto provocó que la tela presente “un gran número de alteraciones” y que haya grietas en la capa pictórica, así como microfisuras.
Contradicciones respecto de las pinturas de Sijena
Las obras que también tienen detrás informes técnicos que desaconsejan su traslado son las pinturas de Sijena que ahora mismo hay en el MNAC y que el gobierno de Aragón —ahora en manos del PP— reclama. El Ministerio de Cultura, que forma parte del patronato del museo catalán, en cambio, no ha pedido ningún dictamen a los técnicos. Se ha mantenido silencioso sobre este tema. Urtasun solo se ha limitado a señalar que las sentencias judiciales se deben cumplir. El traslado del Guernica, sobre todo tratándose de una obra de titularidad estatal, sí que está únicamente en manos del Gobierno.
Pero quien no se ha mantenido en silencio ni nada que se le parezca ha sido el PP y el PSOE. No solo el gobierno aragonés en manos del popular Jorge Azcón reclama unas pinturas que pueden dañarse si se trasladan y que ahora el MNAC trabaja para conservarlas. Precisamente el PP impulsó hace casi un año una moción en la Comisión de Cultura del Senado para instar al Patronato del Museo Nacional de Cataluny y a las administraciones a “dar cumplimiento a la sentencia sin dilaciones y con garantías”.
“Se trata de cerrar una herida abierta desde hace décadas; devolver los bienes de Sijena a sus legítimos propietarios no es un capricho, es cumplir la verdad histórica y la justicia”, justificaba entonces el senador del PP Eloy Suárez. Para más inri, el PSOE votó a favor, desmarcándose de la posición que había defendido el PSC en el Parlament. En la cámara catalana, los socialistas de Salvador Illa sumaron fuerzas con ERC, Junts, Comuns y la CUP para exigir priorizar los criterios técnicos y científicos de conservación por “encima de cualquier otra consideración”.
