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La expulsión de unos 600 cantantes de la basílica de la Sagrada Familia porque algunos de ellos querían cantar Els Segadors ha levantado polvareda entre varios miembros de los coros, los cuales debían participar en el espectáculo final de bendición de la torre de Jesús. “La Policía Nacional quiso blindar el acto, que no hubiera nada fuera de guion y se formara un escándalo”, ha denunciado Maria Rosa —que prefiere no revelar su apellido—, una de las integrantes de la Polifònica de Puig-reig presentes en la celebración. Según explica a ElNacional.cat, el rumor de que algunos participantes planteaban entonar el himno nacional de Catalunya al acabar el acto empezó a circular entre los coros y, poco después, los controles de seguridad se intensificaron.

Maria Rosa relata que, una vez dentro del templo, los cantantes fueron sometidos a “todas las medidas de seguridad”. “Nos miraron el poco equipaje que podíamos llevar, básicamente las partituras y el móvil”, ha explicado. El control, sin embargo, continuó después; más personas se aproximaron a los cantantes para registrarles las partituras y mirar entre los folios que llevaban. Esta revisión la hicieron miembros de seguridad de la basílica, deduce la cantante, porque iban identificados con el uniforme. Pero, más tarde, hubo más controles durante la celebración de misa, y en esta ocasión de personas sin identificar: es por eso que crece la sospecha de que eran agentes de la policía española de paisano, la secreta.

Antes de empezar había el runrún de que algunos proponían empezar a cantar Els Segadors y que siguiera el que quisiera, al acabar el acto”, explica Maria Rosa. Esta información debió correr y llegar a oídos de la policía, que habría activado entonces un protocolo para evitar que nada pudiera alterar el guion que se había planificado. La cantante explica que los miembros de los coros debían participar también en la bendición de la torre de Jesús y salir detrás de los monaguillos que llevaban los farolillos, pero alguien decidió cambiar los planes.  

Muchos de los cantantes desconocen el plan, pero reconocen que si se hubieran encontrado en la situación probablemente se habrían unido al canto de Els Segadors. Pero la operación policial abortó esta posibilidad. Los cantantes fueron expulsados por una salida que los dejó en la calle Mallorca. En aquel momento algunos todavía pensaban que los llevaban al acto de bendición de la torre de Jesús, pero la falta de información y el hecho de que estuvieran en medio de la calle hizo que dedujeran que simplemente los habían echado porque no los querían allí. Los apartaron del acto para evitar cualquier posibilidad de manifestación pacífica

Los coros sí que participaron en la Santa Misa / Europa Press

Agentes de los Mossos, según Maria Rosa, les bloquearon el paso y les explicaron que se trataba de una “evacuación de emergencia”. Los cantantes pasaron unos treinta minutos bloqueados y sin poder llegar a los autobuses que, como era el caso de Maria Rosa, los tenían que llevar de regreso a casa. “Nos fuimos muy tristes y cabizbajos porque no habíamos podido acabar de hacer lo que habíamos ido a hacer”, concluye.

“Nos echaron del recinto”

A esta versión se añade el testimonio conjunto de Ona Pueyo Sigalés, Maynou Gómez y Queralt Barniol Romaní, integrantes de uno de los coros participantes en la celebración, que también han expresado su malestar en un mensaje remitido a ElNacional.cat. Las tres cantantes aseguran que poco antes de interpretar el Virolai fueron informadas de que “solo se cantarían las estrofas de los coros de voces blancas (infantiles) y el director general de la misa que supuestamente nos tenía que dirigir, se marchó sin motivo aparente”. Según relatan, posteriormente se les comunicó que, “por motivos de seguridad”, ninguno de los coros adultos —con la excepción de la Escolania de Montserrat— participaría en el acto exterior.

Las cantantes denuncian que “echaron (literalmente) al director y a todos los coros de adultos, no solo de la Sagrada Familia, sino también del recinto vallado alrededor de esta justo antes del canto”. Las tres participantes consideran que la decisión se tomó sin explicaciones suficientes y lamentan las consecuencias que tuvo sobre cientos de cantantes que hacía semanas que preparaban la ceremonia. “Estas decisiones tomadas de manera repentina han generado un gran desconcierto y frustración entre los participantes, además de una gran injusticia después de tantas horas de ensayo dedicadas”, concluyen.