El portavoz de Junts en el Senado, Eduard Pujol, ha advertido este lunes que la crisis migratoria que vive Ceuta desde el pasado 30 de julio no es un problema local y que "ya tiene consecuencias políticas, sociales y de seguridad que también afectan Catalunya". Pujol ha hecho estas declaraciones durante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, convocada por el PP para que compareciera el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que finalmente no ha asistido. Ante la ausencia del ministro, el senador de Junts ha reivindicado la presencia de su partido en una cuestión que considera de Estado. "Lo que pasa en Ceuta no se queda en Ceuta. No es un problema local. Lo que pasa en Ceuta también afecta a Europa y Catalunya", ha asegurado. Pujol ha afirmado que Junts es "el único partido que representa a Catalunya en un tema crucial como la inmigración desbocada y las fronteras colador".
El portavoz de Junts ha rechazado tanto el "buenismo" como el "populismo" a la hora de abordar la inmigración. "Tratar la inmigración como lo haría un cuñado después de la comida de fiesta mayor del 15 de agosto convierte la inmigración en un problema prácticamente irresoluble. Y a eso se le llama populismo", ha afirmado. "Ni populismos ni buenismos", ha remachado Pujol, siguiendo el mensaje que envió el miércoles en la sesión en el Senado de la comisión de Interior, donde el ministro Fernando Grande-Marlaska también evitó la comparecencia. Pujol ha denunciado que una frontera europea "no puede ser absolutamente vulnerable" y ha advertido que la crisis de Ceuta tendrá recorrido político. "Un día nos dirán: "Con Ceuta empezó todo"", ha pronosticado. En este sentido, ha señalado que el hecho de que el ministro de Justicia de Marruecos haya puesto en cuestión la soberanía española sobre Ceuta y Melilla convierte la crisis migratoria en "un problema político de soberanía, de política exterior y de geopolítica".
El senador también ha ironizado sobre la respuesta de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha calificado Ceuta y Melilla de españolas. "Muy bien, ministra. Españolísimas. Pero el problema es que las fronteras son vulnerabilísimas", ha espetado. En este punto, Pujol ha querido marcar distancias con la defensa de la soberanía española y ha situado el foco en las consecuencias que la gestión del Estado puede tener sobre Catalunya. "España puede jugar con su soberanía. Ustedes sabrán. Pero lo que no pueden hacer es jugar con la sensación de impunidad, con la inseguridad y con los miedos colaterales que después también inflaman y generan miedo en Catalunya", ha afirmado.
"¿Cuántos 30 de julio pueden venir?"
Pujol también ha cuestionado la capacidad del Estado para anticipar crisis como la de Ceuta y ha puesto el foco en los servicios de inteligencia. "¿Qué falló el 30 de julio? Y, más importante, a partir de ahora, ¿cuántos 30 de julio se pueden dar?", ha preguntado. "Estamos hablando de política de Estado, no de una reunión de vecinos", ha añadido. El senador de Junts ha criticado, en este sentido, que el Estado haya dedicado "la mitad de la obsesión" a perseguir el proceso independentista que a conocer sus propias vulnerabilidades ante Marruecos.
Coincidiendo con el noveno aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, Pujol ha aprovechado su intervención para volver a reclamar que se esclarezcan las relaciones entre el imán de Ripoll y el CNI. "Un recuerdo para todas las víctimas. Y una nueva petición de verdad", ha expresado. El senador ha denunciado que, nueve años después de los atentados, todavía no se conozca toda la información sobre los hechos y ha interpelado directamente al PSOE y al PP: "¿Qué carajo esconden? ¿A quién protegen?". Pujol ha reprochado al PSOE que no haya cumplido los compromisos que había asumido para aclarar los hechos y ha afirmado que "al PP ya le va bien". También ha recordado las palabras del exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo antes de los atentados: "A mediados de agosto en Catalunya pasarán cosas".
Críticas a Marruecos y al caso Pegasus
Pujol ha denunciado igualmente las dificultades impuestas por Marruecos a periodistas de EFE y TVE que cubrían los acontecimientos en la frontera. "Se llama censura", ha afirmado. Según el senador, cuando un Estado "aparta a los periodistas, está creando un entorno apropiado para esconder, deformar o falsear la realidad". En paralelo, ha vuelto a poner sobre la mesa el supuesto espionaje con Pegasus en el teléfono del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus posibles consecuencias en las relaciones entre España y Marruecos. "¿Las leyendas sobre el móvil del presidente son difamación populista o estamos ante un problema político de primera magnitud?", ha planteado.
En la parte final de su intervención, el portavoz de Junts ha defendido una política migratoria basada en el orden, el control y la capacidad de gestión. "Pedir orden migratorio no es de extrema derecha. En nuestro caso, es proteger la cohesión social de Catalunya", ha afirmado. "Reclamar control no es xenofobia. En nuestro caso, es tranquilizar a las clases medias de Catalunya, que ven cómo la presión migratoria está tensionando el sistema", ha añadido. Pujol ha defendido que preguntarse cuánta inmigración puede asumir una sociedad "no es radicalismo, sino una pregunta de una lucidez extraordinaria". "Nuestra preocupación es Catalunya", ha remarcado. El senador ha advertido que "la mala gestión migratoria también alimenta los populismos, también los que crecen en Catalunya" y ha defendido que Junts no les regalará este debate. "Catalunya no puede más", ha concluido.