Sigue creciendo la polémica por el acuerdo del Gobierno y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que propone ceder parte del remanente de los municipios al Ejecutivo de Pedro Sánchez para hacer frente a la crisis del coronavirus.

Este martes, muchos alcaldes, entre ellos los de las grandes ciudades catalanas, reclamaban al Gobierno que rectificara y avisaban de que no tienen intención de ceder sus ahorros. A este posicionamiento, se fueron sumando voces de consistorios de toda España del PP, Ciudadanos, Vox, ERC, BNG, PNV e, incluso, de Podemos, socios de gobierno de Sánchez.

El futuro de esta medida todavía se ha complicado más al recibir la oposición por parte de alcaldes de las propias filas socialistas, que hasta ahora se habían mantenido en silencio. Entre aquellos que ya han dado su negativa a ceder voluntariamente el superávit, está el presidente de la diputación de Teruel, Manuel Rando, el alcalde de Dénia, Vicente Grimalt, o el de San Sebatián de los Reyes (Madrid), Narciso Romero.

Desde la Diputación de Teruel, defienden que "no es el momento" y que, ahora mismo, les "es más útil tener el remanente que cederlo". "Si entregáramos la totalidad del superávit, que es lo que dice el Real Decreto, no podríamos realizar importantes inversiones", avisan en declaraciones a El Independiente.

El alcalde de Dénia ha criticado la medida en una entrevista en Radio Alicante. "Estamos para que nos dejen, no para dejar", se quejaba, pidiendo "poner en contexto" cada municipio. El consistorio socialista de San Sebatián de los Reyes también ha anunciado públicamente su negativa y ha optado por invertir el superávit en un "ambicioso" plan de inversiones de 95 millones de euros.

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